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¡Poned aquí lo que os de la gana! ¡Protestad! ¡Quejaos! ¡Gritad!
Hewrote:
Hola, perdona x tardar en responder pero mi cabeza anda un poco loca o ida o no sé q le pasa. Se me olvida lo q no tengo q olvidar y no olvido lo q quiero, pero bahhh, sólo es la vida q es dura, jeje.
Y te quería decir q las imágenes las robo x ahí, soy una delincuente, me importa una mierda lo de q esten protegidas o tengan copy o lo q sea. Si están en internet supongo q serán para todos ¿ O no? Y tb decirte q soy muy buena buscadora de imágenes o q es fácil encontrar lo q busco. Por cierto, entre en flirk y he visto tus fotos, mmm me parecen muy buenas y si tu e lo permites un día te robo una. Jeje y si no me lo permites tb lo haré. O quizás sea q mi cabeza mengua y mengua. A ver si un día me quedo sin ella. Nos leemos. Un beso
Nov. 9
Amen Beywrote:
¿Cómo puede caber tanta inquietud y tanta elocuencia en un solo cuerpo/alma?
Después de leerte y leerte y deleitarme con la banda sonora que nos regalas, me pregunto cuántas horas tienen tus días. ¿Comprimes el tiempo? ¿Haces lo mismo con tus sentimientos? No me malinterpretes. No hablo de represión, evidentemente tú no reprimes nada, o eso parece. Quiero decir que tienes algo que decir sobre casi todo, es como si fueras una esponja que absorve continuamente todo lo que hay alrededor, y lo desmenuza, lo analiza, lo digiere, lo transforma y lo vomita con un nuevo color, el de la crítica que invita a reflexionar. Quizá sea ésa tu lucha personal, tu forma de mejorar el mundo. Hacer vibrar las fibras dormidas de los que pasamos por aquí y invertimos nuestro tiempo en leerte...
Esto no es una crítica, ni siquiera un intento de psicoanálisis. Es que yo soy así. Tengo esa manía. Lo analizo todo. La imaginación se dispara y encima me cuesta mantener la boca cerrada o los dedos quietos. Pero esto, si tuviera que plasmárlo en un sólo símbolo sería un signo de admiración, y si tuviera que plasmarlo en una sola imagen, sería una boca abierta.
Sí, ya, me aburro. En realidad no me aburro. Me aburre la gente (sí, sí, sociópata, y no estoy en tratamiento ¿te gustan las sensaciones fuertes?). Así que tropezarme con esta pantalla ha sido, lo menos que puedo decir, estimulante.
Aug. 16
no soy pesimista
Apr. 12
wawitawrote:
Magnífica elección la de Sin documentos, para mí la canción más sexy de la historia. Por cierto actualiza ya que cho de menos tu prosa!!!!
Jan. 10
Hewrote:
He leído algo de tu blog, poco por que tengo poco tiempo, me gusta lo que dices y lo que cuentas y por cierto he dejado una respuesta a tu comentario en mi blog.
Te seguiré leyendo, un saludo
Dec. 14
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Barataria"No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo" November 19 Demosgracias avanzadasCuando le cuentas a la gente, alumnos, compañeros de ingestas eventuales de alcohol o a cualquiera que pase por la calle mientras te subes a un banco a declamar en mitad de la madrugada, que la democracia no viene de los griegos, joder, venga ya, no me digas esas cosas que me asustas; cuando les cuentas que a los griegos, y por extensión a los romanos, poco menos que se la picaba un gallo votar o no votar, porque lo importante, como si hoy no lo fuera, era comer, fornicar con las cabras si te tocaba tirarte al monte (sí, también al monte si se terciaba) y que no fuera necesario ponerse la armadura de hoplita mucho, pues oye, a eso hay gente que la amarga la noche, y si es mujer pues encima espantas toda posibilidad de cercanía carnal. Más de lo habitual, se entiende. Es que es muy duro, toda tu puñetera vida escuchando "los griegos nos dieron la democracia" y claro uno se imagina a esos señores con toga todo el día declamando en la Acrópolis sobre lo humano, lo divino y el mundo de las ideas, pensando en a ver a quién votan, "oye Platón ¿tú por qué vas con el PP (Partido del Peloponeso malpensados) si eres de Atenas?", "ah, Aristóteles, cuando dejes de zumbar con mi mujer te diré que esas perversiones tuyas tan del PSOE (Partido Sofista Odiado en Esparta, nuevamente malpensados) no son buenas para nosotros". Y etc. Claro, te pones a contar que la democracia no viene de ahí, todo muy bonito y pintoresco, sino del Gran Terror francés (sí, qué pasa, tenían que aparecer los franceses por algún lado), de cuando Robespierre entendió que la democracia es cortar cabezas, si hace falta de forma literal. Fue entonces cuando se dieron cuenta que la democracia antigua no era votar para elegir quien te roba sino el "gobierno sobre el demos" y no "del demos", que viene a dar como igual porque el "demos" no es el pueblo fornica-cabras sino los ciudadanos que pueden vivir en las ciudades y comprar su subsistencia. Putada 1 bis. Porque luego vino la 2, cuando se dieron cuenta que aquello es el mismo perro con distinto collar y volvieron a la monarquía. Luego se pusieron a pensar y dijeron "¡vaya! ¿y si añadimos la posibilidad de votar a diferentes formaciones políticas?" y voilà, que tuvimos la Democracia 2.0, con diferentes versiones 2.1., 2.2., Xp y todas esas cosas tan chachipirulis de a ver si votamos uno u otros. Otro problema, porque claro, pensaron esta gente "lo normal es que voten quienes saben de qué va la cosa, porque si ponemos a votar al tío que está en el campo, fornicando o no con sus cabras, si ponemos a votar a un tío que depende de próceres de comunidades rurales (vulgo caciques, vulgo actual señoritos de patilla larga y ancha), pues lo mismo esto no tiene sentido". Y se les ocurrió, como hicimos en España ¿eh? Que tampoco hay que irse al país de arriba (digo yo que si están encima nuestra será por algo, dicen que la naturaleza es sabia) pues ponemos a votar a los mayores de 25 y con cierta conciencia social, cierta formación, lo que entonces se llamaban intelectuales sin que olieran a gafapastas resabidos, "cineastas" como nuestra ministra Gómez-Sinde con dos mediometrajes de apoyo al partido que la nombro dueña y señora de la cultura oficial, pseudo cantantes metidos a filósofos que cierran portales de Internet, etc. Putada 2, y de las gordas. Porque aquello se hizo ingobernable. Es que a la gente le dio por votar con conciencia. Y claro, si no hacías bien las cosas, te duraba dos telediarios (entonces partes de guerra por pronunciamientos militares) la cosa. Que se lo digan a O'Donell, cada dos por tres cogiendo el caballo para que sembrase mierda en el Parlamento. Como aquello no había manera, hubo algún lumbreras que dijo "¡eh! ¿y si hacemos que voten todos". Entonces, sí de verdad, voilà, ya tenemos la Democracia 3.0, tan burguesa ella y tan maravillosa donde el fornica cabras puede votar a quien le digan, a quien le prometa bocadillos de mortadela baratitos y un trabajo a mucho dinero al mes durante una década, ¿Qué luego hay crisis? Bah, no importa, vas a tener 2 años de paro para que te pegues unas vacaciones de lujo haciendo trabajos pagados con dinero negro. Oiga, eh, que todavía hay gente formada que puede pensar y protestar. De acuerdo, lo que hacemos es que desmantelamos poco a poco el sistema educativo. Primero ponemos a los niños de primaria a hacer cositas de plastilina, ¿qué puñetas es eso de aprender a sumar y restar, y dividir, multiplicar, leer con fluidez? ¡subversivos! ¡antisistema! Eso no es democracia. Democracia es que luego en la secundaria, como no tienen ni puta idea de nada, los ponemos a copiar cositas, les anulamos el cerebro, les inundamos de dinero para que compren, compren, sostengan el sistema de mercado y así, cuando se metan en el mercado laboral, o en el Banco Satán-der (vulgo Universidad) no sean más que zombies maravillosos de un sistema que llamamos democracia pero que en realidad es oclocracia y al que todos adoramos porque como los mejores dioses, como las mejores religiones, lo importante es no cuestionarla. Sino adorarla. Amén.
November 11 La fotografía cruelDe todas las fotos que tengo, esta es una de las que siempre me ha parecido más crueles. Lo es por muchos motivos, todos ellos explicables desde lo racional y lo irracional, lo que significa que operan en ello lo verdadero y lo mentiroso, que no lo que es y lo que no es. Esta foto es cruel en primer lugar por el sitio donde fue tomada, en París, en Boulevard Saint-Michel un 3 de septiembre de 2007 siendo las 19’49 (cosas de la informática que registra y hace frías tantas cosas que son calientes). Es cruel, por tanto, que cada vez que me paso un rato largo mirando la foto recuerde lo que es septiembre en París. O lo que es, en general, vivir y estar en París. La foto también es cruel porque ella aparece distraída, empeñada en algo tan mal visto como la lectura en un libro que se acaba de comprar como muestra la bolsa del Jeunne (una cadena de librerías muy importante) que reposa bajo el mismo. Lo lee ensimismada, con interés, como si llevara tiempo esperando poder comprarlo. Aparece casual, en un gesto de tocarse el abrigo que equilibra en la composición su mirada abierta de Belleza. Por eso la foto también es cruel, porque al retratar la Belleza casual, la que pasa dejando heridas en el corazón, descubrimos que no hacía falta diez toneladas de maquillaje, una puesta de largo estupenda de la muerte y un traje carísimo de una multinacional textil que pone la misma ropa en el centro de Europa que en el sur de Portugal. No, la elegancia es algo que se posee, a veces, inherente a una cultura. No la nuestra desde luego. Y es cruel, qué duda cabe, porque incita la foto a pensar que la Belleza puede ser encontrada en cualquier parte, aspirando no tanto a llevar cuantas bolsas de ropa pueda sostener sino a leer un libro. Es cruel, también, porque se trata de un instante, porque no podemos saber si al día siguiente irá efectivamente con diez toneladas de maquillaje, se mirará en un espejo con ropa extraordinariamente cara a pesar de lo que piense el pakistaní que la hizo y lo mismo hasta eructa comiendo. Aunque es cierto que precisamente en los gestos que hacemos cuando nadie nos ve, o creemos que nadie lo hace, es cuando más se observa cómo somos realmente. Y esa dulzura, esa elegancia, y esa magia surgen de esta imagen tan cruel. Porque el detalle que acentúa su crueldad es observar que en la mesa hay dos copas, de un apéritif para ella y un acompañante masculino al que no puede verse, pero que yo sí pude ver llegar, y sentarse y que resultaba aún más cruel porque de haber sido un animal no de compañía siempre queda el recurso al “es que no sabe elegir”; pero lo cierto es que sus gestos, su forma de moverse y su conformación biológica demostraban que sí. Es la peor de las derrotas, decía Napoleón, cuando el enemigo, encima, tiene razón. Como puedes imaginar, Curro, te lo dedico.
November 06 Que alguien llame a Jack SparrowEl secuestro, o ya veremos cómo lo llamamos, del atunero Alakrana (victoria griega, venga k por todas partes, pobre q, pobre c) es un caso tan español que sólo falta que Luis Aragonés dirija a Mortadelo y Filemón para rescatarlos. Ya me los veo yendo como siempre iban en los bajos de un avión con un invento del doctor Bacterio para pintarse la piel de negro. Porque los somalíes son negros, ojo, no empecemos ya la corrección política por ahí. O a lo mejor es por eso por lo cual no quieren intervenir, porque pegarle un tiro podría ser racismo en el Ministerio de Igual-da; aún están debatiéndolo, porque como se presupone que los "piratas" son hombres, a lo mejor habría atenuante. Es tan español el asunto desde el día que sale el barco por ese pedazo de puerto del País Vasco, el único país que está dentro de otro país siendo el primero nación pero no país y el segundo país pero no nación (cosas veredes amigo Sancho, que harán fablar las piedras), se arrancan la bandera de España y se ponen la ikurriña, para pasmo de gran parte de la tripulación que nació fuera de la piel de toro. Manda cojones que los franceses se llamen El Hexágono y nosotros la Piel de Toro. En fin. El caso es que, al parecer, uno tiene que llevar la bandera del país al que pertenece, sea Panamá, Saint-Kitt Nevis o Chichipolca. Al parecer es como si cuando te vas a EEUU, rompes el pasaporte y te quieres identificar con el carné de vasco, el del Betis o la tarjeta de la FNAC. Claro que el agravante es que te vuelves pirata de los mares al no estar identificado correctamente. Puf, gran problema, pirata malote, negro y con un AK-47 que se dedica a extorsionar a piratas por bah, unas cuestiones judiciales internacionales sin importancia, que se quitan la bandera legal para la típica bravada española pero que luego piden la intervención de SuperZP. Se equivocaron en una cosa, ya que puestos a no ser españoles, podrían haber llamado a Sarkozy. La cosa tiene enjundia. Resulta que Somalia es un "estado fallido", ¿fallido? Bueno, más bien no existe como tal. Lo cual no exime a los habitantes de ese país sin estado de utilizar su tierra y su agua como les venga en gana. Como los países de esa entelequia llamada Occidente, entre ellos España, tienen que salir de la crisis, nada mejor que vender armas a saco a las mafias que trafican con armas en la región, en lugar de fomentar no sólo un estado sino también la intervención de esas tropas que se llevan recursos energéticos de otras partes y que aquí podrían llegar hasta la consolidación de una pequeña flota pesquera, cutre pero pesquera, que permitiese alimentar a la población. No, eso significaría perder un "caladero gratis" y puf, vaya lío social. Como nos pasó con Marruecos, que también nos "secuestraba" barcos pero como ellos no son un "estado fallido" (¿cómo va a serlo? ¡si hasta tienen su dictador… uy perdón, monarca!) sino que tienen tropas, acorazados, etc, pues con ellos la UE llega a un acuerdo económico. A Somalia nos la pasamos por el forro. La Entelequia Occidente y la nebulosa árabe, porque a propagar el Islam sí que fueron al país pero a ayudarles con jeque-cheques no. El bicho que es malo, es malo lleve una cruz o lleve un pañuelo palestino. Vaya por Dios que los "piratas somalíes" se llaman a sí mismos "Guardia Costera Voluntaria de Somalia", ya que la mayoría se dedican a una pesca artesanal que no puede competir con estos grandes atuneros porque no hay un estado que pueda llegar a acuerdos. Vaya, vaya porque ellos llaman a "nuestros" barcos "pescadores clandestinos" (y ya si llevas una ikurriña que es como poner la bandera del Centenario del Alcorcón, por hacer sangre, ni te cuento). Y joder, vaya, vaya porque encima realizamos vertidos tóxicos radiactivos en sus costas. Y encima lo publica el Times, vaya putada para la conciencia. Menos mal que como nuestros gobernantes, demócratas de palabra, oclócratas de práctica, nos quieren iletrados no nos enteramos de estas cosas, ni sale el Gabilondo (el periodista, el hermano ministro no) ni la señora Bardem-tengo-una-calle-yuhuuu a manifestarse con cara cejijunta a favor de unos negros que entre unas cosas y otras se van a quedar bien blanquitos. Cosas de la radiación. Pongo unas líneas de un artículo de Mark Fancher: "El Mando Estadounidense para África (AFRICOM) ha ido estableciendo una amplia presencia de alto nivel en las costas de África occidental.'' Cuando los medios de derechas de EEUU empezaron a urgir al ejercito de EEUU a llevar a cabo operaciones a gran escala para limpiar el ''nido'' de piratas en Somalia, había razones para preocuparse de que luchadores por la libertad legítimos se verían atrapados en la redada. EEUU está ya implicado en actividades militares y operaciones encubiertas que incluyen complicidad en el cambio de régimen de 2006 en Somalia. Existe también una presencia significativa de EEUU en una instalación militar especial en Djibouti. La búsqueda de EEUU de ''piratas,'' ''terroristas,'' y otros ''malhechores'' (como Bush solía llamarlos) no se ha limitado al Cuerno de África. AFRICOM lleva tiempo estableciendo una amplia presencia de alto nivel en las costas de África occidental - especialmente en el Golfo de Guinea y el Delta del Níger. AFRICOM está demostrando ser un vehículo para el uso por parte de EEUU de tropas delegadas de los ejércitos africanos para mantener África segura para las corporaciones occidentales.'' La cosa no acaba aquí, porque resulta que la misión Task Force 150 pretendía enviar unos cuantos acorazados de varios países para proteger a nuestros pesqueros… no sólo en Somalia. Francia y EEUU pretendían controlar incluso el África Occidental, a lo que otros, como China (ahí ya se hicieron caquita los "aliados") se oponían porque les sonaba a pretendido imperialismo. No, qué va, es que estos chinos son unos malpensados. A los franceses es que les toca mucho la moral que les secuestren ricos en lugares exóticos, porque oye por algo son "irreductibles galos". Y a los americanos ni te cuento. Les pasó y mandaron unas cosas que se llaman tropas de élite, que asaltaron los barcos a hostias y tiros y de paso se llevaron por delante a los "piratas". Ups, murieron uno y dos rehenes en cada caso respectivo, y todos regresaron como héroes a sus países. Se asumía que en situación de riesgo, si sales de "casa" (llamemos así a los estados sin nación, las naciones sin estado, los no países dentro de sí países, etc) afuera puede haber alguien con ganas de pasarte por el forro. No seamos como esa muchacha que se fue vestida de novia a recorrer las estepas interiores de Anatolia y se la ventilaron como una oveja con su pastor allí donde el Aral se seca. La violencia existe, y la muerte y todo eso que nos parece tan horrible. Pero aquí no. Aquí la Guardia Civil en Intxaurrondo es "imperialismo nacionalista español", pero pedir tropas españolas a bordo de barcos que salen de Bilbao es "de justicia" (cosas de un muchacho del peneuve). Claro que no sé para qué quieren llevar tropas si no pueden pegar tiros. Porque aquí, por seguir la tradición, no nos aclaramos qué se puede y qué no se puede hacer. La ministra del ramo (de flores, porque defender no se sabe qué defiende) anda perdida todavía asimilando que su ministerio a veces tiene que ser de Ofensa, no sólo de Defensa, y alguien le andará explicando que eso puede implicar hacer pum, pum y matar. Joder, pero es que son pobrecitos negros del África, le dirá a su amiga la de Igual-da, con más tiempo libre que un preso. Pregúntale al Moratinos, lo mismo le diría, pero claro, resulta que al abuelo ni está ni se le espera, porque como Somalia es un "estado fallido", no hay relaciones exteriores que mantener. Tampoco la ministra de agricultura y pesca, que tiene un departamento de guardia marina que estará para vigilar las sepias de Cádiz porque mucho, mucho no se le ve estos días. Y encima tenemos a dos "piratas" capturados, uno de ellos paseándose de un lado a otro porque nadie sabe determinar si tiene 17 años y 45 días o 18 y 23 horas. La ciencia, que avanza una barbaridad pero es poco exacta. En cualquier caso, todo esto es muy, pero que muy español. Tal vez por eso me haga sentir una cierta vergüenza. Porque al final la inutilidad de quienes nos dirigen la pagan los mismos de siempre. Esos pescadores, españoles y somalíes, que buscando llevar alimento a su casa, se encuentran con incompetentes dirigentes de "estados acertados" y señores de la guerra de "estados fallidos" que se aprovechan de su situación. Desde luego, es para hacer hablar las piedras. November 03 El vegetariano asesinoHe dicho un montón de veces que el fondo de la estupidez humana es francamente insondable. No es culpa mía, es cosa de los seres humanos, especie terrestre a la cual me adscribo pese a quien pese. Aunque dentro de la misma haya "razas superiores" como los franceses, los funcionarios o los seguidores del Betis (tienen que serlo con semejante capacidad de sufrimiento, un madridista enseguida ya está quejándose). En cualquier caso, lo cierto es que el alumbramiento de situaciones incomprensibles demuestran que, como dice Genaro Chic, "ni todo lo lógico es verdad, ni todo lo ilógico mentira". Es ilógico, por ejemplo, la forma de repartirse los establecimientos de consumo de alimentos ya cocinados (es decir, comúnmente restaurantes) en esta ciudad. Me explico. En Sevilla los sueldos darían risa si no dieran lástima, son escasos, mal remunerados y con un nivel de cotización en la Seguridad Social que es poco menos que de limosna estatal. No deja de ser curioso que el Estado se "deje" perder dinero a base de flexibilizar la forma en la cual los empresarios explotan a sus trabajadores: nos pagan igual pero nos hacen cotizar menos, de modo que en todo ese ciclo el único que gana es el empresario mientras nosotros perdemos tiempo de cotización a pesar de las horas que trabajamos y el Estado deja de percibir un portentoso emolumento a cambio de una supuesta promesa de contratar gente. Y luego viene un señor, llamado Díaz Ferrán, presidente de la Patronal (vulgo Neocons de la Nueva Religión) a decir que "hombre, es que el mercado laboral es poco flexible". Que viene a ser como estar casado con una ninfómana y quejarse de que follan poco. Como digo los sueldos son exiguos, y por tanto el nivel adquisitivo es menor que en otros lugares de España. Nos pese a quien nos pese. Por eso aquí una Cruzcampo fresquita te cuesta 1'20€ tirando a caro y en Madrid me cobraron 2'5€. Aunque es ciertamente cuestionable si semejante subida es admisible porcentualmente hablando ya que si bien en la capital del Reino los sueldos son algo más altos no lo son en semejante proporción. Pero bueno. El caso es que han abierto un restaurante cerca de mi casa. Para los que no tengan ni idea, digamos que vivo entre los barrios del Polígono San Pablo y Nervión, en una zona que no se puede decir precisamente de lujo y ostentación. Hombre, bien visto no es desde luego un barrio periférico pero tampoco a la gente le sobra el dinero. Sin embargo, al pasar por delante me ha dado por ver los precios, por aquello de "mira, lo mismo está hasta bien". Pues lo estará, porque si los entrantes están a 15€ y los platos de 20 euracos p'arriba, deben darte a beber de las tetas de una stripper. Cuanto menos. La cuestión es que hay otro restaurante a unos 300 metros que tiene precios semejantes. Claro, podría pensarse que lo mismo el sobrino del primo de un concejal de un alcalde como el nuestro que cuando le preguntan por casos de corrupción dice "aahhhhh! A mí ¿qué? ¡soy médico!" (mira qué bien, y yo doctor y no curo), pues a lo mejor ese pariente sabe que se van a recalificar unos terrenitos, poner pisos de ultralujo y todo ese largo etc. Pero aquí no hay sitio ni para construir un parking de motos a menos que Marruecos nos declare la guerra y arrase un par de parcelitas. La cosa se hace más curiosa cuando uno se va a la Avenida de la Buhaira, supuestamente la milla de oro de la ciudad, con los pisos más caros y lujosos y tal, y resulta que allí puede uno cenar por… 8€. Hay un par de sitios de más nivel con platos que rondan los 10€ y un único caso de un sitio de precios semejantes a los anteriores. Así que en la zona de dinero, precios caros. Lógico. Lo es primero por una cuestión antropológica: lo mismo los de nivel adquisitivo alto (los poderosos que diría nuestro ignominioso teniente de alcalde en un alarde de gilipollez supina habida cuenta de que él, como teniente de alcalde es un "poderoso", porque tiene poder, ¿o no? Otra cosa es que lo merezca) vienen a mi barrio de "safari", a ver el exotismo de un barrio de eso que llaman la clase media. A ver aparcacoches, rumanos, niñatos con el coche a todo volumen, calles sin un solo policía, mierdas de perro por doquier y todo eso mientras degustas un soufflé de arroz caramelizado con foie de pato al cabrales. 23€ la broma oiga, que lo he visto hace un rato. En cambio los "medianos" (de clase media) vamos a esos barrios de lujo a comer a nuestros precios para sentirnos "llenos de ser", emular que somos lo que no tenemos. Es más, probablemente sea un fenómeno propio de la sevillanía, que tanto gusta de aparentar ser lo que no se es. Voy aún más lejos porque encima esto se une al libro que estoy leyendo, Colapso, de Jared Diamond, sobre por qué unas sociedades perduran y otras no. Resulta que ser vegetariano es menos ecológico que ser… omnívoro. Take from the bottle, Carrasco. Siempre había tenido ese cierto complejo de "a lo mejor tienen razón" con esta gente, los vegetarianos, lo que pasa es que los proselitistas de cualquier religión siempre me han dado ciertos reparos. Si tú eres vegetariano yo soy cristiano. Para proselitista yo, que encima soy bimilenario y lo tuyo es una moda de hace dos días. Sin embargo, resulta que si se extendiera la práctica vegetariana la cría de ganado ovino y bovino decaería un 76%. Sin entrar a valorar la crisis económica que eso supondría para países como Argentina (hambrunas a saco pero oye, no hay problemas porque hay menos animales que matar) o España, resulta que habría una caída brutal de la producción de abonos naturales y nitrogenados, lo que llevaría a: aumentar la emisión de gases por la mayor demanda de abonos químicos; y una creciente salinización de los suelos por la inevitabilidad del uso de malas prácticas en los cultivos. Porque la agricultura ecológica y todo eso está muy bien… para 4 gatos. Si hay que alimentar a casi 50 millones de almas como somos en este país la cosa se pone chunga. También podríamos optar por gasear a 2/3 de la población y volvernos todos vegetarianos. Eso sería ilógico, que no mentira (es decir, cuantitativamente es viable; cualitativamente una barbaridad). Así que como los únicos cultivos que de forma extensiva regeneran el suelo son la alfalfa, el heno y otras delicias, sólo nos quedaría darnos a una alimentación hipocalórica que no nos permitiría ejecutar trabajos que requieran mucho esfuerzo. ¡Anda! ¡que para eso ya tenemos a los "medianos"! En efecto, aquí concluye la ecuación: si tienes dinero puedes trabajar poco y dedicarte a llevar una "vida sana", que para hacer los esfuerzos ya están los otros, seres vulgares que comen carne, van a barrios de lujo a comer en restaurantes baratos (donde no ponen soufflé sino un filetón de Ávila con su sangre y tal) y sobre todo tienen en cuenta que "un cocodrilo, por mucho que usted lo lleve a un colegio de pago, no aprende a leer". Porque no es más que un bicho, pese a quien pese. Y ahora, como siempre, a recibir hostias.
October 31 Las churras de las meninasEl ser humano es una entelequia asquerosa. Odio la palabra "asquerosa". Tal vez debería decir "lamentable", u "ominosa". Claro que probablemente poca gente o casi nadie sepa que significa esto último. Y bastante complicado es a veces entender lo que escribo para encima andar jodiendo con el vocabulario. Walking fucking with the vocabulaire, que le diría Tom Cruise a la Pe cuando ésta le dijo "anda a tomar por culo" mientras él le rellenaba la solicitud para su igle… su secta de cienciólogos y tal. Voy a decir cosas de esas que luego hacen que me llamen fascista, reaccionario, retrógrado, aunque me lo digan gente que ni siquiera sabe realmente lo que significa en toda su dimensión histórica. Pero bueno, hay quien cree que la historia está en los libros, cosa que es falsa ya que la historia es el proceso de investigación, y como tal se basa en las fuentes, no en la publicación de las conclusiones. De ahí que siempre sea tan necesario contrastar lo que se dice. A veces me preocupa ligeramente, como le preocupa a un árbol perenne quedarse sin hojas, algunos de estos calificativos, porque claro, a ver si Mr. Microsoft va a pensar que son ciertos y me cierran el blog. Bien pensado, no es que tenga muchos seguidores, ni me dan premios chachimegaguais como a otros por ahí porque en vez de ponerme a decir "Zapatero es feo". "Rajoy es idiota". "Gürtel es ominoso" (ya está, tenía que usarla alguna vez). En vez de eso y de hablar de hechos prefiero hablar de procesos. Nuestro querido presidente no es malo, es incompetente (que significa que no tiene capacidad de algo, en este caso de sacarnos de una crisis a la que su inacción en los años que teníamos dinero para cambiar el modelo productivo nos ha llevado); pero también fueron unos ineptos incompetentes Craso, Felipe III (a su hijo lo respeto más porque oye, después de todo soy historiador del arte y de eso sí entendía), Teodosio, Chamberlain o Nixon. El fondo de la estupidez humana, como dije una vez, es insonsable. Sin embargo, lo que siempre me parece más interesante es observar no tanto el qué, como el por qué, es decir, la forma en la cual se cumplen una serie de modus operandi en determinadas situaciones y circunstancias. Claro que eso implica montar un cuerpo teórico que es como tragarse de golpe un pollo para comer, sin haberlo sacrificado, desplumado, destripado y troceado para que parezca cualquier cosa menos un animal muerto. Que eso está muy feo, en Occidente comemos carne, no animales muertos. En gran parte eso tendrá que ver con la comodidad de nuestros hogares tan perfectamente construidos; ("¿Pero qué es lo que hace a los hogares de hoy día tan diferentes, tan atractivos?" decía el collage pop de Richard Hamilton, un artista, no un pintor, no, éste sí es artista no como otros). No olvidamos de todo cuando podemos llegar a casa, vaciar nuestros cuerpos a través de líquidos seminales que se escurren en látex de sesiones de sexo programado, o en pañuelos de papel que recogen nuestro amor virtual, de desechos fecales que podemos dejar tranquilamente depositados en un recipiente meridianamente cómodo que nos permite alejarnos de eso tan deplorable (u ominoso) que es el detritus y lo podrido saliendo de nuestro cuerpo. Tal vez por eso creamos tanto que hay que buscar la felicidad y el placer y todo eso de un mundo cotidianamente pernicioso. Como somos perfectos (según el DRAE, "que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea") porque ninguna destrucción (hemos alejado la violencia de nuestras vidas como si no fuera algo consustancial al ser humano) sale de nosotros, nada en nuestro cuerpo está podrido (todas nuestras mierdas se parecen y se van en menos de tres segundos por el desagüe), entonces nuestra única posibilidad es abrazarnos a una vida maravillosa donde la muerte dura menos de 24 horas (se te muere un pariente por la tarde y al día siguiente ya no es más que "médulas que han gloriosamente ardido", Quevedo dixit) y donde todo es lujo, calma y voluptuosidad. Por eso creo que el animismo es la única religión verdadera y accesible para el ser humano. Sólo hay que mirar por ejemplo a todos esos gilipollas, porque no se me ocurre otro nombre, que ponen a parir a las religiones complejas (fundamentalmente las semíticas y las orientales, pero oye, al cristianismo, al judaísmo y al Islam se las puede poner a parir a saco, pero a los terroristas budistas que durante medio siglo realizaron limpiezas étnicas a esos no se les puede tocar, que los hubo: es lo que tiene la historia, a veces es desagradable y políticamente incorrecta) mientras hablan de que creer en cualquier dios es un atraso… pero se ponen la misma camiseta para jugar un partido de fútbol porque dicen que les da suerte o se llevan el mismo bolígrafo, se ponen los calcetines de determinado color o miran el reloj a una hora determinada porque todo eso… trae suerte. Diua Fortuna que decían los romanos. Atrasados ellos, ¿verdad? El animismo es fundamental para los seres humanos actuales, tan empeñados en dejar que su vida consista en ver pasar los días con sus noches, y las estaciones y todo eso. Probablemente todo ello haya causado un gran daño al ser humano, el hecho de existir ciclos naturales me refiero. Como cada día amanece y cada día puedo comer, defecar y con cierta frecuencia depositar mis necesidades fisiológicas de diverso tipo pues no tengo que complicarme la vida mucho más. Eso está bien sobre todo para las putas del sistema. Los guerreros castrados y los chamanes cegados por automutilación se niegan por ejemplo a aceptar la confianza en el otro como base para establecer relaciones personales singulares y profundas. El animismo de venerar el vestido del día de la boda es el mismo que el de cumplir con lo presupuestado porque son ciclos que hay que seguir: hijo, novio, padre, abuelo y al hoyo. Vacaciones pagadas de veintipocos días en algún lugar al cual acudan grandes masas de seres semejantes. Compra esto que te hace falta, ¿quién lo dice? Niño eso no se pregunta, simplemente compra, vive según te hemos dicho. No sea que, como dijo un compañero en clase una vez, "al final confundimos siempre las churras de las meninas". Pues eso.
October 22 Nothing important happened today… again (No hay noche para el cazador)Llevo todo el día escuchando y tarareando en mi cabeza y en voz alta, cuando estoy solo porque tampoco es plan de ir por la calle cantando como un esquizofrénico participante de un programa de "yo-me-creo-que-canto", la canción de Vetusta Morla de Al Respirar. A veces me pasa, se me queda una canción con la que me despierto y me paso todo el santo día arriba y abajo con el ritmo entre la parte izquierda del cerebro y la derecha. Racionalizándola e interiorizándola. Debo reconocer que, además, me encanta. Sobre todo cuando dice "respirar tan fuerte que se rompa el aire/porque esta vez, sino respiro es por no ahogarme". Con esa necesidad de respirar tan fuerte hasta que se rompiese la realidad, me he largado con el tercero ojo (no, el del culo no, ése lo llevo puesto siempre obviamente, me refiero a la cámara) a pervertir un poco la ciudad con mi forma de verla. [Puta ciudad de los cojones] Dicha ya la blasfemia del día, continuo. Me ha parado una chica muy amable y agradable de esas que te informan de ACNUR, como si te informa de ADEPOA (Asociación para la DEfensa del Pollo Amarillo) o del FADHAZE (Fondo de Ayuda a los Damnificados por Haze, quien lo haya escuchado sabe de qué hablo). He de reconocer que la chica es un encanto, verdaderamente se creía lo que estaba diciendo acerca de los parabienes de su ONG que no es tan NG ya que pertenece a la ONU y que yo sepa está integrada por gobiernos, aunque alguno sea un desgobierno como Italia o el nuestro (venga, hahahaha y todo eso, reíros un poco joder). Bueno, el caso es que hemos estado casi tres cuartos de hora hablando de microeconomía aplicada y cosas de esas tan interesantes en las que deben pensar los leñadores de Pennsylvania mientras cortan árboles y escupen al suelo. No, claro que no. Es una conversación coñazo como no podía ser de otro modo, pero me ha resultado gracioso, cuanto menos, tener a la pobre dándole la vara, dándonosla mutuamente para ser sinceros, para que al final la haya yo convencido de que todo eso estaba muy bien y que el mundo es casi redondo. Tanto que hasta se le ha olvidado pedirme el "donativo" mensual para ayudar a los ex-niños soldados a reciclar su afición a los AK por nuestra bonita pedagogía de la plastilina y todo eso. Como últimamente me ahogo (metafóricamente claro) un poco, me ha resultado casi obsceno esta paradoja de los "dos mundos": uno en el que existe el ser humano como siempre ha sido, con sus guerras, sus genocidios, sus hambrunas, sus matanzas, sus violaciones, sus niños que dejan de serlo desde los 8 años, sus enfermos y su selección darwiniana de la vida (qué le vamos a hacer, es imposible negar que la existencia de medicamentos y tratamientos diversos ha hecho que ya no sobrevivan sólo los más fuertes, sino también los que biológicamente estaban destinados a morir pronto como los que tienen la desgracia de tener una enfermedad rara) y todo eso que hace tan maravilloso al género humano; luego existe otro, el nuestro, en el cual vemos proyecciones platónicas en nuestra cueva de amianto en la que no queremos que nada de fuera penetre y por supuesto como venga alguien a quitarnos las cadenas nos ponemos como un famoso en un programa de destripar famosos donde le dicen que se ha tirado a fulanita. O fulanito. Tanto da. La chica era agradable, lo prometo. Me he quedado con las ganas de hacerle una foto, tenía unos ojos preciosos. Pero no soy tan valiente. "Ser valiente no es sólo cuestión de suerte". October 16 Cien pájaros de cementoA la Belleza se llega por el camino del dolor, y como tenía a bien decir un profesor de latín que tuve en el instituto, y como el mismo Cocteau confirmaba, "pasa la Belleza, dejando heridas en el corazón". Y esa Belleza es un resplandor sublime, algo que ciega y nubla cualquier razón como decía Kant, sólo perceptible por un porcentaje bajo del total de masa cárnica pululante y con simulación cerebral que puebla este planeta. De eso iba La sang d'un poéte, y de eso también va 2001: una odisea en el espacio y sobre todo de eso va House, y ha hecho falta un capítulo doble con un guión de obra maestra del cine a base de elementos simples, muy simples, con algo más que guiños a Alguien voló sobre el nido del cuco (más a la novela que a la película, que también es soberbia); sí, todo estaba muy claro, pero había que desterrar de una vez todo ese falso castillo de humo y naipes construido alrededor del personaje. Todo el mundo se queda con lo mismo, con la forma de contestar, con el comportamiento, y hay inútiles catalépticos con la personalidad de un urogallo que lo imitan de un modo totalmente vacío, cuando les pides que te traigan una cerveza porque es su trabajo, cuando les preguntas quién es el último para comprar el pan, cuando dejan su coche en cualquier sitio o simplemente porque creen que la honestidad y la sinceridad obligada por ser tuerto consiste en no tener medida. Al contrario, consiste precisamente en controlar todo una gigantesca presa emocional sin cuyo dique sólo existe el horror. El Horror. La búsqueda de la felicidad, decía Schopenhauer, nos hace seres absurdos, ya que perdemos grandes momentos de nuestra vida tratando de ser felices, convirtiendo nuestro tránsito por el mundo en un absurdo. Como Roquentin, el protagonista de La náusea, incapaz de no intelectualizar su relación con los demás hasta el punto de provocarle el paroxismo inverso. "El éxito dura hasta que alguien la caga, el fracaso es eterno", dice House en el momento más álgido de su "náusea". Y el único camino para salir de ella es fundirse con su propia entropía, re-crearse desde un camino de destrucción que le lleva a quitarse el parche y enfrentase con los ojos abiertos a la realidad. Es entonces cuando toca la Belleza que por supuesto, deja heridas en el corazón. He conocido guerreros que se limitaban a dejar que los castraran, a chamanes que se medicaban y se siguen medicando para formar parte del conjunto y la Belleza, sí. Yo la he visto. Sí, es verdad es… pretencioso, pero los insultos ya los recibo en este blog, el otro (http://cegeste.blogspot.com) es donde pongo las rosas, y aquí el vino. Porque la Belleza, al ser eterna se hace sublime, inabarcable, eterna, se confunde con el fracaso y la destrucción, se navega en un buque que se quiere hacer naufragar, como La balsa de La Medusa transportando la miseria y la desolación. Porque el Mal atrae, y no se sabe por qué. Quien ha visto la Belleza ha visto también el Mal, tan difuso del Bien en su frontera. Por eso siempre nos dicen que aprendamos de los errores, pero de ellos en realidad no se aprende sino a no volverlos a cometer. Sin embargo, ¿qué te dice que no tienes precisamente que volverlo a cometer? ¿no cambia el efecto de cada acción según cada circunstancia? Tal vez por eso decía Cicerón que sólo los sabios cometen errores, precisamente porque al ser los guardianes del conocimiento son los que conocen el camino. Aunque sea de destrucción. Como esos ciento volando de pájaros que dicen que es mejor no perseguir por tener uno sólo en la mano. Pájaros de cemento.
October 13 El alma cíclicaHabía una lenta confusión de nubes de tela, entre sábanas de adiós, perdidas oscuridades de algodón y otros tejidos seguramente sintéticos, y entre ellos, como lentamente entremezclados por una elevada fundición de carnes, grasas internas, sudores humanos, olores provocados por la acción post-sexual de cada acto, entreví su piel, que brillaba blanca, muy blanca, como la hoja de un cuchillo grande recién afilado, como la espada que espera mancillarse con la sangre de un enemigo en el campo de batalla. Su piel era menos atractiva a mi tacto que la hoja de ese gran cuchillo en el cual podía verme mientras ella dormía, dejando en la tersa superficie de pañuelos gigantes de adiós su alegre cabeza, su cuello destensado tras arrojarnos más allá de los muros del deseo y el acto. Mientras mi mano exploraba su cabello la que era mano del otro, del Monstruo, del que es yo cuando no soy yo, así con cierto desdén el cuchillo. Brillante. Al sol. Dando destellos entre los cuales podía verme. No me gusta verme en los espejos, a veces me da miedo la posibilidad de que pudiera atravesarlos. Y luego, ¿qué? ¿volver al mundo de lo real? Al volver la hoja sobre su cuerpo el cuchillo se convierte en parte de su cuerpo, toma su color, como un camaleón siniestro, frío, y su punta la acaricia, y ella se revuelve con los ojos cerrados, cree que la acaricio, y en cierto modo lo hago, como antes la acariciaba con mi pequeño sargento y ahora lo hace el general esquizofrénico del dolor y la locura. Acariciar a alguien con un cuchillo resulta un tanto poético. Casi como un alegato de vida. Nuestras pieles, nuestras superficies, no son tan distantes, tan diferentes. Nosotros somos también instrumentos de horror y destrucción. Y al ver mi herramienta de destrucción en una mano y en la otra penetrando en la soledad de mi herramienta de construcción, me pregunto con cuál de las dos me quedaré. Mi alma reposa tranquila pretendiendo olvidar cada eco sordo. Probablemente será algo inútil. Qué más da. Mucho tiempo sin matar, me digo, como el león de circo al que han domesticado, porque en realidad quisiera matarla, hundir mi sangre en su sangre, beber su ausencia, hacerle ver en acto toda mi frustración, eliminando su existencia por haberme "desmaldecido" y vuelto del revés. Porque a pesar de toda la esperanza de paz, de todo lo prometido, sólo queda su victoria frente a mi derrota. Soy el payaso al que golpean sin ganas de hacer reír. Soy el animal domesticado que aspira a ver morir a su dueño para comérselo. Soy la hoja del cuchillo que acaricia el cuerpo y anhela penetrar para matar. Agarro con fuerza el cuchillo, pienso que puedo hacerlo y vaciarme de todo, re-andar mi camino de destrucción convertido en escombros. Harto de la anhedonia miro las pieles de los dos extremos de mis manos, su piel blanquecina, la piel brillante, plateada, reflectante del cuchillo con el mismo tono de su carne, y pienso en el rojo, el dolor penetrando en el alma. Aprieto los dientes, no puedo evitar el anhelo de la caza, mi respiración se acelera, necesito cazar, como una abstinencia demasiado larga que me lleva casi a temblar de necesidad. Demasiada frustración. Demasiada ausencia. Abre sus ojos, me sonríe. Me dice "¿dónde has estado todo este tiempo en el que necesitaba a alguien como tú?". -Matando.
October 07 Un país de chiste (III). Por unos nuevos principios en economía, pero de verdad“El gasto presupuestado para la política de Investigación, Desarrollo e Innovación civil (I+D+i) en 2010 es de 7.946,11 millones de euros, un 3,1% menos que este año. En concreto, los créditos del presupuesto no financiero para investigación civil disminuyen hasta los 3.184,53 millones de euros y los del presupuesto financiero se elevan a 4.761,58 millones, créditos que se destinan a préstamos y otras modalidades de financiación. Cifras clave de la inversión en investigación y desarrollo La partida destinada a programas de I+D+i contará con una dotación de 7.946 millones de euros el próximo año, lo que representa una caída de 257 millones respecto a 2009.
Fuente: http://www.negocios.com/el-recorte-de-la-inversion-en-idi-relega-el-nuevo-modelo-productivo/25087.html
En efecto, nuestro querido presidente, que hace unas semanas me respondía a través de su abnegado Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, José Enrique Serrano Martínez (y no pongo “don” porque eso sólo lo llevan o los mafiosos o los que son señores, y alguien que trabaja para este gobierno no puede ser un señor), ha decidido que la “modernización” de nuestra economía pasa por invertir menos en I+D+I. Obviando a teólogos de la nueva religión doctorados en fanatismos protosoviéticos o modulares (es decir, que han estudiado un módulo y tire usted p’adelante) que confunden anarquismo con liberalismo brutal, es una decisión nefasta sobre todo si atendemos a nuestro entorno. Al nuestros políticos, de cualquier color, no sólo no les basta con haber gastado 11.000 millones en poner bordillos y aceras por todo este ancho país (en efecto, el presupuesto del Plan E, que se puede ver en su página web oficial, es de 4.000 millones más que el de inversiones tecnológicas) sino que encima cambian el tipo de financiación de las investigaciones. Hay que ser cenutrio o tener una caradura que ni el alcalde de Sevilla, vulgo Ciudad de Jauja-aquí-no-pasa-nada-porque-to-el-mundo-es-güeno, para salir como salió la ministra a defender un plan que vuelve a confundir las churras con las merinas, las patatas bravas y el Santísimo Cristo de los Cálices. Porque, oh claro, el nuevo modelo de inversión dice que se basará en agilizar los créditos para la investigación. Léase, vamos a colaborar con los BANCOS (he aquí el quid de la cuestión) para que otorguen créditos para invertir en investigación. Pero claro, teniendo en cuenta que España es la única ¿gran? economía mundial que no sale de la recesión, que los bancos centrales (como el Europeo) van a subir los tipos de interés (ya lo ha hecho Australia por ejemplo) y que no hay avales públicos, entonces ¿a cuánto ascenderá la factura en devolución crediticia teniendo en cuenta los intereses? He tenido la suerte de trabajar en centros de investigación en Roma y París. En ambos casos eran centros franceses (en Italia trabajé para la École Française de Rome, que es entrar y caérsete los palos del sombrajo, sobre todo si vienes de la Escuela Española que es un primer pisito realquilado que se cae a pedazos; los franceses tienen el Palazzo Farnese para ellos solos). Pude constatar que “ellos” no son más listos que “nosotros”. Pero un francés, un inglés o un alemán se encuentran con un tejido empresarial maduro y con un sector público que entiende cuál es su ubicación. Es cierto que en España esperamos desarrollar una carrera investigadora funcionarial, pero lo es también porque el modelo de empresario cortijero heredero de la cultura del pelotazo está tan extendido que resulta imposible hablarles de “emprendedorismo”, “rendimiento social”, “sensibilidad de la cultura emprendedora de empresa” y no digamos ya si vas a hablarle de un proyecto de investigación concreto. Además, la crisis económica sirvió para que los cuatro capullos de siempre, entre ellos Sarkozy o Zapatero, cacarearan por doquier “que el modelo productivo anterior se había acabado”. Y qué mejor, parece ser, que acabar con él fomentándolo más. Esto debe ser algo así como “si quieres curarte del cáncer… sigue fumando”. No lo veo yo. Por eso, en esta jornada de protesta virtual contra los recortes en I+D+I dejó aquí la introducción de un artículo que estoy escribiendo sobre algunas sugerencias para cambiar realmente el modelo productivo de este país que, con tanto cantamañanas ignorante y tanto gilipollas del tipo “eh, eh, que yo sé mucho porque yo he leído de tal” (insisto, leer te hace lector, no sabio ni experto; hay que demostrar que se sabe lo que se sabe, como decía Lao-Tse) y sobre todo con tanto soplagaitas con camisetas del Ché, de Franco o de cualquier otro asesino de masas, este país se nos va a la mierda. Y bien a gusto que me quedaría. Me cisco en los muertos de Nelson… ahora podríamos estar hablando en francés y cantando la Marsellesa…
“Dice Genaro Chic en los Agradecimientos de su magnífica obra El comercio y el Mediterráneo en la Antigüedad (Akal, Madrid 2009, pág. 5) que “el autor que firma estas líneas, pese a su conciencia de singularidad, ha escrito este libro utilizando el plural para expresar las ideas propias. Y lo ha hecho así por tener conciencia de que la colectividad es en último extremo más importante que la individualidad, que a ella se ha de subordinar”. En efecto, el desarrollo de la conciencia de individuo ha sido una constante a lo largo del pensamiento filosófico ya desde el mismo Sócrates e incluso antes, pero nunca se puso tanto de relieve como en el siglo XVIII cuando se pasó del conocimiento-sagrado-conocimiento al sagrado-conocimiento-conocimiento. Es decir, cuando el valor de saber o conocer algo no era tanto una búsqueda de lo que nos convierte a todos en colectividad (el hecho de ser humanos y buscar nuestra conciencia común) como partir desde esa conciencia hacia un camino propio e interior que nos permitiera definirnos como individuos frente a la masa. Como diría Kant, hacernos adultos. En el olvido de la colectividad está el germen de estas líneas. De aquellos momentos heredamos no sólo la imposición de lo racional a lo irracional[1], sino también la aparición de lo colectivo como anti-modelo a aplicar en situaciones de aparente desigualdad. La oposición maniquea entre Capitalismo y/o Comunismo no es sino una perversión intencionada por parte de unos y otros de reducir las estructuras a coyunturas, y viceversa, con la finalidad de enturbiar las propias líneas de frontera entre ambos que, como se ha empeñado en mostrar China, son mucho más endebles de lo que parece. Prueba de ello la tenemos en la crisis económica surgida en el verano de 2007 y que puso de manifiesto un sinfín de medidas de todo tipo entre las cuales el Gobierno Español supone sin duda el paradigma de la “economía por espontaneidad”. Ese clima particular responde a décadas de políticas subvencionistas que han confundido las llamadas “ayudas públicas al sector” con la generación de auténticos rentistas de lo colectivo. Porque, qué duda cabe, esos fondos de cohesión, estructurales o crediticios del Estado son fruto de la recaudación impositiva, entre otras fuentes de ingreso, que podrían ir a partidas de I+D(+I), Sanidad, Educación, etc. En lugar de ello, el problema surge al haber hecho crecer el monstruo de un Estado Limosnero que adocena a sus reses creando enormes rebaños de mansos en lugar de reses bravas. Para cerrar la metáfora taurina, diremos que será probablemente por miedo a que las reses bravas puedan dar cornadas, como debiera ser. La idea que ronda el Estado Postmoderno es de base neoliberal[2] amparada en el consumo como productividad y no en un formato de economía de circuito (lo que podríamos poner en paralelo con un modelo de economía de mercado y economía prestigio). Utilizando un léxico marxista, que viene al caso y luego se verá por qué, podríamos decir que la estructura natural emanada del doble pensamiento (prestigio versus mercado) adquiere una superposición de superestructura artificial emanada de las necesidades culturales (economía de circuito adversus economía de consumo[3]). Al emplear a Marx para establecer el punto teórico de partida de esta reflexión lo hacemos precisamente es de él de quien nos gustaría partir. La desaparición de la identificación ser humano (en realidad, hombre, no nos engañemos pues hablamos de antes de que existieran Ministerios de Igualdad) con su capacidad de Ser Transformador del Medio conforme la Revolución Industrial se fue extendiendo, surgió un elemento fundamental: la mediocridad, que comenzó cuando los seres humanos separaron la vida cotidiana de los medios de producción. Al introducir la idea del proletariado como una clase, y un estado, del ser humano, Marx da carta de naturaleza a la mediocridad. ¿Por qué lo hace? Porque al ser consciente de la idea de Caos (presente en Hegel de quien bebe Marx) sabe que el camino hacia el Orden es síntesis, y que de la necesaria síntesis sólo puede emanar un modelo semejante a la oclocracia[4]. En cierto modo, Maquiavelo tenía razón (aunque copiara en esto a Cicerón) al afirmar que es un líder quien puede llevar a través del Caos hacia la aporía, es decir, el límite en el cual puede pasarse al Orden[5]. Cuando decimos un líder, nos distanciamos de Maquiavelo ya que no queremos referirnos a una forma unipersonal de gobierno sino de un aristos o unos aristoi suficientemente cualificados para dirigir un Estado incluso habiendo sido elegidos democráticamente. La presencia de líderes mediocres acaba provocando la necesidad de convertir en mediocre a la sociedad que sostiene al sistema dado que, de lo contrario, podría producirse una subversión. Uno de esos medios de extender la mediocridad es la masificación y la multiplicación del mensaje. Se suele recurrir mucho a la llamada “experiencia de shock” postulada por Walter Benjamin pero es que creemos que no acabamos de ser conscientes de su gravedad, sobre todo en tiempos de crisis varias como las que vivimos. Si hacemos historia de la actualidad parece que desde que empezó el siglo XXI nos hemos dado de bruces con la Nueva Edad Media, especialmente con el siglo XIV: guerras hipócritas, multiplicación de las acciones bélicas sobre civiles, progresiva disminución del comercio, caída de la economía mundial y para redondear el círculo la que pretenden que sea la peste de los nuevos tiempos, la Gripe A. Mucha información, poco contraste, verdades exiguas. Es la táctica del shock. Si ponemos sobre la mesa lo que sabemos de todo ello, en realidad hay más datos sobre las crisis del siglo XIV que sobre nuestra propia época. Esa maniobra de distracción se hace necesaria en un mundo en el cual cualquier ciudadano del Primer Mundo puede tener acceso a terabytes de información sobre cualquier tema; si además estuviera contrastada y fuera veraz en un 70%, correríamos el peligro de tener masas de votantes bien informados. En cambio, la multiplicación de informaciones hace que el nivel cualitativo de la misma disminuya: si se sabe mucho de algo, es que se está bien informado; si se está bien informado, se está seguro. Porque se tiene la idea de un Orden frente a un Caos que impondría el conocimiento “en bruto” de la información. Algo semejante sucede con la educación, donde la multiplicación de titulados y gente formada permite extender la sensación de Orden y Seguridad a base de disminuir y pervertir el sentido mismo de la docencia. Ojo, no digo que no todo el mundo tenga “derecho a” recibir una formación, sino que debemos pensar en que todo el mundo tiene derecho a “decidir” sobre qué educación quiere recibir. Mientras que en el pasado ha existido un cierto consenso sobre cuáles eran los niveles mínimos a los cuales debía acceder todo el mundo (la educación primaria), en la era post-60 (no es casualidad la coincidencia de los acontecimientos de finales de esa década y comienzos de la siguiente) se decidió que la masa empezaba a saber demasiado y a consumir poco. Se ha tardado varias décadas pero conforme se han ido bajando progresivamente la cualidad, que no la cantidad, de los niveles de formación, la población ha ido optando por políticos cada vez más mediocres, demagogos y trileros como Sarkozy, Berlusconi, Obama, Zapatero, etc. Y la forma de hacerlo ha sido a través de la "mediocratización" de los procesos educativos, no en sí de los contenidos. Porque lo que puede preocupar es que la gente piense, no lo que piense. A partir de una idea simple, pueden surgir reflexiones profundas; en cambio, si se dejan de fomentar tales comportamientos, se podrá adoctrinar a la población en cualquier cosa porque no la desarrollará, sino que la repetirá. Ése es, en cierto modo, el modelo de una sociedad de mercado (que no una economía de mercado que es otra cosa). Los modelos de convivencia política y las estructuras económicas son interdependientes e interactúan entre sí, pero sin olvidar siempre que no debemos confundir a la sociedad con el mercado. [1] Aunque “no todo lo lógico es verdad, ni todo lo ilógico mentira”, como dice el propio Genaro Chic según se recoge en VV. AA., Esclavos de sus palabras, Padilla: Sevilla 2009, pág. XXXX. [2] Al respecto, son interesantes las aportaciones de C. Lindblom, El Sistema de Mercado, Alianza: Barcelona 2005, pág. XXXX a quien citaremos en varias ocasiones. [3] En una economía de circuito el rendimiento productivo surge la producción y puesta en circulación de los productos, mientras que en una economía de consumo es necesario que haya consumidores; la primera es connatural a sistemas donde hay un Gran Comprador (también en la línea, aunque con muchos matices, del Gran Director del que habla Lindblom en El Sistema de Mercado) que o bien invierte grandes cantidades de su propia riqueza o bien subvenciona el comercio mediante ventas forzosas (como la Annona romana) [4] “Gobierno de la muchedumbre o de la plebe”, nos dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. [5] Sobre el concepto de aporía, vd. J. Derrida, Aporías, Paidós: Madrid 1998.
(*) El contenido de este post es susceptible de ser copiado, enviado por email, redistribuido o discutido siempre y cuando no venga nadie a pegarme. Que bastante tengo ya con pretender ser investigador. October 04 Un país de chiste (II)El día 7, la tercera parte. Por cierto, animo a cualquier filopaleto a defender el modelo de inversión y productividad de España. Dentro de poco tendrá mi consabida respuesta. Mientras, podéis ver la iniciativa en Aldea Irreductible
September 30 La pírrica victoria de WarholA veces resulta terriblemente costoso, un tanto plomizo para el alma, sí, tal vez es así, como plomo derretido, sólido, algo dentro de un núcleo incorpóreo pero, al mismo tiempo, pesante, duro, apelmazado, sí, a veces es simplemente tedioso el hedonismo en el que se recrea la mediocridad de este mundo. Se hace pesaroso cada párrafo, cada ojo en espiral hacia fuera que penetra en la realidad como un sacacorchos en la botella y al abrirla llega la borrachera de lo real; en mitad del desierto. Es ya un aburrimiento de constancia observar que lo que la gente quiere leer y escuchar, incluso ver que algunos creen un ejercicio más fácil, y no lo es, lo sencillo es mirar, lo complejo es ver, y casi todos como ciegos esperando que cuentes si te vas de Erasmus a emborracharte o si Menganita te putea o no. Lo cotidiano elevado a la categoría de lo excelente pero sobre todo convertido en expresión vacía de significación. La victoria pírrica de Warhol. El problema es que para entender esto hay que conocer algunas cosas, por ejemplo a Warhol ya que es el último que aparece entre líneas. Un señor que, entre otras cosas, ni fue artista (porque no quiso serlo nunca entre otras cosas) ni hizo nunca Pop-art. Y ahora que cada cual investigue por su cuenta, no voy a ponerme a dar clases. No estoy para subirme a púlpitos en mitad de playas de piedra donde esperan arrinconados unas escasas sombras para coserme a lanzazos enviados con palabras que acaban pidiendo anhedonia. Porque en eso consiste la excelencia de lo mediocre, buscar la perpetua existencia de comodidad, placer y felicidad. Luxe, calme et volupté. Tanta explosión de superficialidad mundana amparada en disquisiciones sobre qué ponerte para ir al cine o acerca de qué color va mejor con la pared del cuarto. Eso contado en cientos de páginas, de blogs, que por supuesto reciben cientos, miles, diez miles de visitas de personas que esperan encontrar precisamente ese oasis en mitad del desierto de lo real. ¿Quién quiere que le cuenten qué está pasando fuera de la ventana de su cerebro? Casi nadie. Esperando como en el final de una serie mala americana que todo fuera un sueño o que un mago lo arreglara enarbolando una varita como el actor porno que impone su verga. Cosas veredes. La gente crece, retoma una adolescencia ahora tergiversada por la edad a la que añade supuesta madurez, preocupándose por las mismas cosas que entonces, por lo biológico, por lo doméstico. Y añaden más maromas a un barco que amenaza con naufragar, ellos y ellas (que nadie se me dé por aludido, hablo en sentido genérico) se echan su novio, se compran su piso, se enraízan en hipotecas que prometen fidelidad y promesas de no adulterio. Consuelo para una pensión de olvido. Y por supuesto piden a los demás que se arrastren a la normalidad, le piden al león que se mueva como la serpiente y viva como la rata. "Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos unos trajes en una amplia gama de putos quejidos. Elige el bricolaje, y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá y ver teleconcursos que embotan la mente y explotan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo, siendo una carga para los jóvenes a quiénes has engendrado para reemplazarte. Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa." (Mark Renton en Trainspotting, película Danny Boyle, libro Irvin Welsh) La vida se pornografía con este perenne empeño en mostrar de la realidad sólo su expresión, en la censura interna que ejercen los demás al obviarte y marcharse hacia otros sitios donde les cuenten lo interesante (sin duda) que ha sido su reunión de trabajo para hablar del balance de ventas de este mes, de si en la parada del bus hay dos o tres viejos todos los días o de si un iPod debe ir de negro o de blanco en su funda. Y que conste que me parece estupendo, cada cual es libre de escribir y decir lo que le plazca. Faltaría plus. Pero al buscar esa realidad programática y paradigmática, cada uno de nosotros obvia la paradoja, la irrupción del dolor. Nos han educado y nos siguen inculcando una vida maniquea donde el placer es bueno y el dolor es malo. Donde la sonrisa es buena y el llanto es malo. Donde la violencia no es humana y la enfermedad, la vejez, y la muerte misma son como factores extraños a erradicar de nuestra sociedad. Si llueve todos corren, como si lo que cayera del cielo fuera salfumán, y sin embargo, es sólo agua. Si hace calor encendemos el aire acondicionado, olvidándonos de la "incomodidad" de estar a 40º. Somos un tercio de la población mundial que vive olvidando todo dolor, toda posibilidad de pasar el mínimo sufrimiento. Y como éste existe a pesar de nuestros esfuerzos para erradicarlo, surgen otros nuevos, más incomunicación, más miedo, más terror psicosocial que se utiliza para controlar a las masas, exacerbamos cada mínima contrariedad porque no hay ninguna mayor, olvidamos la escala de las cosas. Y al mismo tiempo, mientras dices eso, te piden que no hables de cosas tan terribles, te lo piden con palabras o te lo piden mientras te ignoran y buscan otros sitios donde les cuenten cosas más agradables. Y lo cierto es que a veces pesa, como plomo en el alma como ya he dicho, y dan ganas de rendirse, de hablar sólo de la joie de vivre y todo eso. Pero no mientras las industrias farmacéuticas sigan vendiendo paliativos para enfermedades para las cuales ya tienen medios para erradicarlas y no lo hacen para seguir engordando su cuenta corriente (¿en serio creéis que no hay ya una vacuna eficaz contra la Gripe A? ¿y qué iban a hacer con todos los paliativos que piensan vender este invierno? ¿donarlos al Tercer Mundo? Ya han hecho la misma jugada con el SIDA y seguimos jugando al Sistema). No mientras la estructura económica que nos permite tener esas tercas comodidades se basa en pilares como la venta de armas, la de medicinas, el tráfico de "donativos", la corrupción política generalizada, sustentado todo en el Tercer Mundo. ¿En serio creéis que los gobiernos se plantean acabar con el subdesarrollo? Entonces, ¿a quién venderíamos armas, medicamentos para enfermedades que aquí no conocemos ya, de dónde cogeríamos recursos energéticos a precio de saldo, mano de obra a precio de esclavo y niños, y niñas claro, para prácticas que nos escandalizan en nuestro maravilloso mundo pero que simplemente decimos "bueno, está ahí, hay que ver cómo está" cuando paseamos como colonizadores turistas en Tailandia, Brasil, etc.? Y etc. A diferencia de lo que hace mucha gente, no empecé a escribir para contarle cosas a alguien. Sino para contármelas a mí. Si al decírmelas a gritos alguien me escucha, que se tape los oídos o que grite conmigo.
Aimer à loisir, Aimer et mourir Au pays qui te ressemble! Les soleils mouillés De ces ciels brouillés Pour mon esprit ont les charmes Si mystérieux De tes traîtres yeux, Brillant à travers leurs larmes.
Là, tout n'est qu'ordre et beauté, Luxe, calme et volupté.
¡Amar ociosamente, L'invitation au voyage, Baudelaire. September 27 La balsa de piedraCada ciudad es el pueblo que la ha construido. Roma es el eco de un imperio inagotable. París es un escaparate de grandeza en una tienda en la que no puedes comprar si no eres socio fundador. Londres es… inglesa. Su industrialidad de otro tiempo resulta rancia, pero no rancia al modo de algo que está pasado y por tanto caduco, en mal estado, sino de una particular idiosincrasia que la aleja de toda capacidad de abrir los brazos al que llega. Tampoco los cierra. Simplemente permanece frente a ti, flemáticamente, y perdón por el tópico, mirándote con una sonrisa un tanto cínica y un silencio que te invita a pasar pero por supuesto sin tirarse en tus brazos como un amigo que te acaba de conocer y ya te está invitando a la boda de su hermana que, en menos que quieras darte cuenta, será contigo; eso sería Roma. Ni como una puta elegante, y perversamente inteligente, que dejará tu corazón como el coche de Bonnie&Clide; esa sería París. Londres te deja entrar, para que vayas de su pasillo principal (Oxford Street) al salón (Picadilly Circus) comprando y comprando en sus tiendas repletas de luces, de cosas que parecen ser la última moda aunque sepas que, en el fondo, tal vez no lo sea. Londres no está mal, funciona. Si no, no podría ser la capital de exiliados culturetas de EEUU. Luces de neón, mezcla de edificios de épocas sepias con rascacielos technicolor y, por supuesto, un mecanicismo pseudogermánico en una Babel donde hablar inglés es lo de menos. Y donde identificar un turista español es fácil porque va con las calzonas del Madrid, lleva un tatuaje de esos tribales horribles desde el tobillo a la rodilla, gasta chanclas en la lluvia y usa una camiseta de souvenir que se acaba de comprar y todavía huele a tienda mientras pregunta a voces dónde está el “pub”, como si fuera un sitio único donde la gente va a tomar cerveza. Aunque a quien le da soberanos gritos sea a otro español como yo. Pero claro, la vergüenza nacional hace que no le hables en español, no vaya a ser que la gente piense que sois del mismo país. -------------------------------------------//----------------------------------------- Es fácil al ver un cuadro de Van Gogh o incluso uno de Velázquez preguntarse y responderse acerca de qué llevó a ese artista a provocar un cierto “escalofrío” en el alma de quien observa la obra. Sin embargo, ¿qué lleva a un escultor del siglo V a.C. a representar la parte de atrás de una escultura que está destinada a ser vista en lo alto del tímpano del Partenón? Es complicado, pues, justificar esa pretensión del artista premeditado tan frecuente en el paradigma del artista moderno/contemporáneo cuya intencionalidad ya contamina cualquier posible análisis del objeto artístico. Mientras que ese mismo movimiento de intencionalidad se puede apreciar recorriendo la National Gallery y llegando a Van Eyck y su sombra encendida en el abismo del especulum mundi de los Arnolfini, es más complejo hallarlo entre los mármoles pentélicos del British Museum. Ninguno de los dos museos tiene, por otra parte, la intención de que nos convirtamos en artistas, sino de que estudiemos e interioricemos lo que llevó a esos creadores a transformar la materia caótica en un orden aprehensible por mayoría. Porque eso es lo que otorga el carácter a un pueblo. Si entendemos que la existencia del ser humano en la Tierra es un cuento de terror, violencia y exterminio, asumiremos que el Louvre, el British o la National Gallery fueron hechos a mayor gloria del pueblo que expolió esas obras. Y educar a sus generaciones no en lejanas aulas llenas de tedio y ordenadores fríos sino en salas de museos donde se pueden ver y sentir las obras de arte, la responsabilidad del pasado, permite crear sociedades destinadas a liderar como una elite un camino algo más saludable para el conjunto de cada pueblo. No nos engañemos, cada uno espera que su “tribu” sea la mejor y la que mande sobre la otra, y no al revés. Lo demás son fantasías utópicas de ilusos trasnochados. Por eso, a pesar de ser una gigantesca balsa de piedra alejada del continente, en Londres no hay una pretensión de desvincularse y alienarse del mundo, sino, al contrario, perpetuar en sus generaciones y en sus visitantes la idea de que mientras ellos tengan a Prometeo, él viajará en su balsa. All around the world.
September 21 La caza por el tejadoEl sabor en la boca es ligeramente metálico. Debe ser el sabor de que te metan el cañón de una pistola por el único agujero que hombres y mujeres comparten para el sexo. Bueno, es un error claro, lo que quiero decir es que lo compartimos seamos heterosexuales u homosexuales. Hay mujeres a las que no les gusta practicar una felación. Pero sí quieren que les hagan un buen lavado de lado a lado. También las hay que les falta tiempo para tener la polla en la boca, de estas he conocido muy pocas ciertamente, y una de ellas lo iba pregonando a los cuatro vientos. En cambio, luego no les gusta que pasees al sargento rosita por su caverna. Estúpidas metáforas. En cualquier caso, el sabor en la boca es como de pólvora, como si estuvieras mascando petardos o esos mistos de cuando éramos niños y entonces, en aquel otro entonces en los cuales podíamos jugar con pistolas que hacían ruido con pólvora y no ahora que dejaron de venderse porque todos teníamos que ser megachachipacifistas en un mundo infestamente violento, disparabas y todo te sabía a unos milígramos de pólvora. No le des a un niño una pistola de mistos, no vaya a ser que de mayor sea doctor en historia. Mejor dale un Proyecto Integral de Curso, dale asignaturas que pueda hacer en dos años y haz que se esfuerce poco. Así tendremos zombis electores de hijos de la gran puta que se plantean como futuro reconvertir nuestra sociedad y nuestra economía en un precioso redil. Lástima. Si el sabor es metálico, los ojos suelen entornarse como pesarosos de un fuego que crece desde dentro, como una fiebre que crece, un rubor de olvido al tiempo que se une con una ligera sensación de salitre en la piel, como a punto de mudarla. Pero todo es añejo, se siente uno viejo y joven al mismo tiempo, como la serpiente que repta para desgastar su propia piel y le dicen "vaya, tienes que arrastrarte" y ella responde "sí, pero mañana tendré una piel nueva mientras la tuya se arruga y se pudre". Soy, pues, una serpiente que anhela renovación, regenerarse, pero con un problema de base. La regeneración y la construcción desde la destrucción. Otra vez mi mente de chamán y mi actitud de guerrero entran en conflicto y ponen de relieve el dislate que supone mi propio posicionamiento en el mundo. De un lado a otro, a veces habla una voz metida dentro de la cueva, entretenida en los garabatos que se asemejan a formas reconocibles mientras arde un poco de algo que sobró de ayer. Otras veces habla el cazador, y al mismo tiempo hace que el acto de la caza se constituya en todo un rito chamánico para huir a marchas forzadas del desierto. Desde aquellos días he intentado alejar el Caos de toda manifestación vital, de toda experiencia. A pesar de que con frecuencia me persigue y con igual frecuencia lo invoco. Es mi naturaleza. Incito al Caos. Él viene a mí. Y aunque he intentado alejarlo otra vez me llama, lo noto dentro, vuelve a mi boca como un sabor lamentablemente reconocible, a pesar de haber tratado de caminar más allá del deseo y del acto. Los ojos me piden cazar, subir al tejado y otear el horizonte en busca de la llave que abra de nuevo la jaula. Copiarle el movimiento a las estrellas. Dibujarme en el mar. De nuevo. Aunque sea, en realidad, otra vez.
September 19 Y tal vezEl discurso de la contemporaneidad es un discurso duro, complejo y a veces intelectual en exceso. Especialmente en la postmodernidad. Existe un problema derivado de una doble vertiente, a mi modo de ver: [la discusión puede seguirse en http://boards4.melodysoft.com/app?ID=prestigiovsmercado&msg=2035] September 13 Amanece tan prontoLa historia de que las personas que tienen un cierto grado de… ¿inteligencia? prefiero llamarlo de alguna otra manera, hay gente que es inteligente y lo usa para otros usos, podríamos decir "personas que intelectualizan sus actos", hum, no, tampoco, dejémoslo en la habitual paradoja del tuerto y el ciego; bien, sigamos, como decía este año he escuchado varias veces desde posiciones dispares que los tuertos (que en ocasiones se quitan el parche para ver con sus dos ojos aunque duela) son incapaces de percibir adecuadamente las emociones y por ello tienen, o tenemos, un proceder un tanto extravagante o desafectado. Descastado, decía un amigo mío hace algunos años. Esta afirmación, que llegué a creer en gran parte, ha estado oscilando por mi cabeza durante algunos meses hasta que por fin he ido dilucidando algunas cuestiones interesantes. Lo más interesante es constatar que la inmensa mayoría sigue confundiendo sentimiento con emoción, que son cosas absolutamente diferentes y que parten de espacios diversos. Incluso a nivel biológico, mientras que la emoción es un proceso cognitivo que funciona a priori (mientras que la reflexión es un proceso de conocimiento que funciona a posteriori), el sentimiento se procesa en un lugar diferente y es una reacción empática respecto a un acontecimiento externo que tiene lugar a posteriori y, por tanto, actúa de un modo no cognitivo al ser "respuesta a". Por tanto, partimos de un presupuesto falso. De hecho, gran parte del problema del chamán es precisamente su natural tendencia a la emoción, dado que al ser un proceso cognitivo de especial complejidad requiere de una habilidad para la cual o se está dotado o no se está, pero no se aprende. Bueno, siempre se puede pintar como Pacheco o escribir como Dan Brown, pero al igual que escribir un prospecto de una medicina no te hace escritor, tampoco transmitir mediante emociones te hace chamán. Hace falta, de algún modo y aprovechando la canción de los Héroes, "que las estrellas te iluminen, te sientes tan fuerte que piensas que nada te puede parar". Aunque estés varado. Es cierto, no obstante, que ese fulgor emocional y esa más elevada capacidad de moverse por el mundo de las emociones, terriblemente más proceloso que el de los sentimientos o las cogniciones, estas sí, intelectuales, lleve probablemente a procesar el sentimiento de un modo más distante. Me he planteado realmente si el sentimiento no será, acaso, algo en cierto modo animal, o instintivo si se prefiere, es decir, una reacción visceral (hay tres formas de percepción y reacción, visceral, conductual y reflexiva) que parte del cerebro reptiliano y acaba acudiendo en cualquier contexto bajo el mismo impulso melodramático. La clave, creo, está en la cultura, entendiendo ésta como represión de los instintos. Mientras que las emociones sí dependen de las culturas, porque en cada una de ellas se pueden dar diferentes modos de transmisión cognitiva emocional, los sentimientos suelen ser meridianamente homogéneos: odio, tristeza, alegría, etc (otra cosa es que dentro de esa cultura el odio pueda ser considerado como bueno o malo, pero al igual que hay culturas como los mixes mesoamericanos que consideran un dinero bueno y un dinero malo, eso no evita la existencia del dinero y su funcionalidad; igual puede existir el odio o la melancolía aunque estén o no bien vistos). Hay culturas, por ejemplo, que no desarrollan formas artísticas convencionales, algunas ni siquiera las tienen, otras no tienen literatura (en el Mediterráneo tardamos en tener textos escritos que fijaran la tradición oral) y otras tienen incluso un "exceso" de emociones que llevan a la cultura del shock. Así que ya está bien de decir que no entendemos de emociones. Entendemos y, si se me permite, mucho. De sentimientos también, pero eso me lleva a una reflexión más amplia a la que igualmente llevo tiempo dando vueltas acerca de la mediocridad y su origen hegeliano-marxista (por lo que lo abordaré en otra ocasión, ahora sigamos con los chamanes y sus problemas emocionales). Es inevitable que seamos hasta cierto punto una casta de descastados, sobre todo porque mientras que a los guerreros se les castra y se quedan tan panchos, y las putas pues oye, tan a gusto en el sistema, los chamanes tienen la natural tendencia a negar su naturaleza. En el Caos, en realidad, está la Verdad, mientras que la Mentira (o lo falso) es el Orden; de esta racionalización dialéctica entre platonismo y aristotelismo surgió la negación al Orden (la interpretación emocional que hace el arte, que no deja de ser un muestrario racionalizado de interiorizaciones personales irracionales) por parte de Platón y la negación del Caos por parte de Aristóteles. Al negarlo se retomó la idea durante la plena y baja Edad Media del especulum mundi, es decir, el arte como espejo del mundo que puede verse en ningún sitio mejor que en el Tapiz de la Dama y el Unicornio cuando ella le enseña al unicornio su propio reflejo (el animal mítico como representación de la Idealidad Divina, el Amor Sagrado frente al Amor Profano). Y es que esa dama, al rechazar el Caos, está rechazando la Verdad, buscando la representación del espejo del mundo por la mentira, la creación emocional o artística. Decía, por ello, Nietzsche, que el hombre debía hacer de su vida una obra de arte. No se refería a pintar cuadros o a vivir como si estuviera dentro del Moulin de la Galette. Más quisiera alguno. Sin embargo, la mayor parte rechaza este camino porque es verdaderamente un Camino de Destrucción, doloroso, difícil y la verdad es que poco gratificante. Eso sí, te hace sentir pleno, cosa es que está poco bien vista hoy en día. La mayoría se niegan y huyen. Otros permanecen como satélites de otros que sí se aceptan y tienen períodos, como un planeta que vive veranos e inviernos, en los cuales se acercan más y otros en los cuales se alejan por completo. Generalmente acaba deviniendo en la imitación, en tratar de seguir esos pasos como si, por ser un camino ya andado, fuera más seguro. Pero se olvidan de que es un camino interior, que te construye por dentro y te destruye por fuera. Desde septiembre de 2007 (yo también tuve como Rousseau mi "visión de Vincennes", sólo que en París y en el Pont Neuf) los he ido percibiendo con más claridad. He comprendido ahora a aquellos que se han acercado tanto que han terminado sumidos en una espiral caótica cuya inercia les llevó a alejarse indefectiblemente hacia el Orden, buscando el refugio de guerreros (es curioso como antes del conocer al chamán andan con putas y luego en su mayor parte, no siempre, acaban con guerreros; no todo iba a ser malo). Por eso, en la oscuridad del Caos, se percibe que cada día amanece más pronto.
September 08 El viento que no cesa (3 de 3)«Lo siento hija, lo siento», «no sabes cuánto lo siento», «era una gran persona», «es una pérdida horrible», «ya se sabe que el hombre propone y...», «la vida es así hija», «ahora a seguir adelante», y etc. Eternos pésames, siempre los mismos, ideales para este tipo de ocasión, siempre sentidos, siempre tan bonitos, tan reales, el muerto, en este caso la muerta, es y será una santa, aunque en vida fuera una japuta, ahora se ha beatificado. En el camposanto, pequeño, con altos muros de ladrillo encalados, todo el pueblo honra a la Abuela depositando su limosna de dos besos en la mejilla a parientes cercanos, sus hijos. Hay una espesa sensación de vaciedad que lo llena todo. No hay ruido, sólo la cantinela de los falsos pésames y sentires vacíos como la zozobra de las cañas al viento. No hay música, toda cesa. No hay nada, tan sólo la irritante hipocresía del ser. -¿Y la prima Magdalena?- pregunta Manuel a su hermana María entre beso y lágrima. -Ahí está, la de los cartones- responde con un leve gesto de cabeza. -¿Esa? Pero si va toda pobre ella, ¿no tenía seis hijos? -Siete, la han abandonado, con lo puesto la han dejado. Dicen que se largaron a...lejos. esos no vuelven. -Hay mucha gente. -Más que cuando el primo Pablo se pegó el tiro. -Digo, más todavía. En la casa ruina, perdón, reina el silencio. Antes lo hacía la Abuela, pero ahora reina el silencio. No el denso olor a cuerpos encerrados en una habitación, no. No el ambiente de carne putrefacta de un velatorio aún reciente. No el frío que penetra por las paredes, no. Reina el silencio. María va de un lado para otro. Ordena aquí. Limpia allí. Busca un poco de laurel en una maceta para hacer la comida. Ahora recoge un trapo olvidado con el que azuza a los gatos que la miran expectantes. Concepción se levanta del asiento en la cocina cuadrada que da al patio y hace ademanes para que le preste un poco de atención. Un chillido, una suerte de pitido, «que vale, que muy bien, que te vayas a trabajar, que sí» y la María que sola se queda. Cuando sale al patio con un barreño lleno de agua, tropieza con un algo grande, como un saco de carne. Es Amalia. Ambas ruedan por el suelo mojadas de agua sucia. Se levantan, hay furia en la mirada de María. -¡Se puede saber qué haces aquí! (Aspavientos en el aire) -¡Eres un maldito cacho de carne! (Chillidos y brazos en lo alto! -¡No tienes sentimientos ninguno! ¡Te mereces todo lo que te pasa! (Gritos y movimientos bruscos) -¡No eres nada! ¿me entiendes? ¡No eres nada! No te mereces...¡ni tener nombre te mereces! Todo lo que te pasa es castigo del Señor, que llevas ahí tirada media vida sin hacer nada. Estoy harta de ti, ¿sabes? ¡Estoy harta de ti! María agarra a su hermana de los pelos y ésta grita dolorida. Sus chillidos son como las cuchilladas de un perro al aire con sus colmillos. Ella llora del dolor que le producen sus cabellos arrancados bruscamente, y a patadas llega a su habitación, a su cubículo, a su refugio, a su cueva. Como le hacía la Abuela, como ahora le hace María. Odio contenido, ¿contenido? Ahora llora la niña, que llora Catalina, y ahora que te calles Catalina, y que queda poco para que lleguen el Frasco y el Manuel, y la comida que no está hecha y que no encuentra laurel, y que qué feo se está poniendo el cielo, y hay que ver cuánto trabajo y el laurel, y le hace falta y sale a la calle a pedirle un poco a la vecina, y no le abren, y tardan en abrirle, se pone a llover, menudo aguacero, da gusto ver cómo llueve, se moja, se empapa, entra en la casa, hace frío, hace frío, tirita de frío y ahora calor y ahora frío. -Hermanos, aquí reunidos conmemoramos la memoria de nuestra querida hermana en Cristo María, que gracias a unas benditas fiebres que envió el Señor ahora reposa en el seno de Dios Padre Todopoderoso. Ya está con su madre a la que hace poco recogió el Divino en su lecho. Rogad por su hija Catalina que...¿qué?¿cómo? –un monaguillo susurra algo al oído del cura- ah sí. Rogad por el alma de Frasco, su marido, que nada más enterado de la gracia que le fue concedida a su esposa decidióse el Señor que la acompañara para que no fuera sola. Rezad por su alma y por su hija Catalina que queda sin padres. In nomine pater, y del filiii, y del Santo Spirito y amen. -Amen. Catalina está llorando. Catalina está llorando y no hay nadie en casa para oírla. Todos están en la misa de difuntos de su madre María, y de su padre, Frasco. Unas fiebres, seguramente lo de ella, un dolor irremediable se dice lo de él. Catalina llora y no se sabe si es porque lo sabe, o porque lo intuye o por qué será, pero llora. En la habitación de enfrente está Amalia. No la escucha, pero sale de su habitación. (Mi madre ha muerto). Abre la puerta con timidez y con miedo. (Mi hermana también ha muerto), no sin cierto temor al exterior, a lo real. (El padre de la niña ha muerto), da unos pasos, está descalza, pero la luz del sol exterior calienta el piso. (Ahora yo soy la mayor), camina dubitativa hacia la habitación de enfrente, como ha hecho muchas veces cuando sabía que no había nadie en casa. (Debo cuidar de Manuel y de Concepción). Al tocar el pomo de la puerta, una sensación eléctrica le recorre el cuerpo. (Y de la pequeña Catalina). Entra en la habitación y sabe que la niña está llorando. (Por fin estamos solas, tú y yo, por fin podré cuidarte como una madre). Amalia es sordomuda pero puede escuchar a la niña llorar, sólo sabe que es lo único que puede escuchar. (Tú y yo como madre e hija, mi pequeña, mi cielo, por fin podemos estar solas, ahora cuidaré de ti). La coge en brazos y la mece, y la niña calla. (Ya podemos ser felices, ya podemos salir adelante, sin nadie que nos moleste). Y entre la espesa oscuridad de la muerte, la vida se abre paso.
September 03 El viento que no cesa (2 de 3)Hay un denso aroma a margaritas y jaramagos en el campo. Manuel aspira el aire y este perfume entra asilvestrado por su nariz. Apoya su cayado en el suelo y en su frente, con esa sonrisa entre bobalicona y pícara heredada de sus padres. El sombrero le cae levemente por un lado más que por otro porque no le queda bien, porque le está pequeño. Ya se lo dijo su madre desde que tenía uso de razón, que era un cabezón, que era un niño cabezón y que tenía cara de imbécil. Ahora, sentado en una piedra en medio del campo, al pastor Manuel le trae sin cuidado el tamaño de su cabeza. Si es grande o no, ¿qué más da? Prefiere pensar que tiene que hacer llamar al perro, que se le despista y pierde las cabras. Y como le pase eso, entonces si que no le va a importar el tamaño de su particular terrenucho sobre los hombros. Porque es verdad que cabeza tiene para poner seis huertas. Mira al suelo, hay un poco de manzanilla amarga, será mejor cogerla para luego, por si acaso. Arranca un poco con sus dedos curtidos y se la guarda en el zurrón, junto al chorizo y el pan duro. No hay prisa, no hay tiempo, el viento sopla levemente sobre las hojas, sobre los pétalos de las margaritas y se lleva de ellas la densa fragancia que entra dentro de Manuel. Sus ojos marrones todo lo ven verde, las lomas, el valle, las lejanas montañas, los árboles cercanos, hasta la cerca de piedra parece verde por el musgo. Empieza a oscurecer y Manuel, sigue absorto en la nada. -¡A las buenas tardes! -¡Hombre Juan! Qué tiempo sin verte –responde Manuel sin sobresaltarse los más mínimo, como esperando el repentino saludo. -¿Qué? ¿Cazando longuerones o qué? -Pues por aquí estábamos, echando el rato con las cabras. -Ya te veo ya. Oye, y de ganado ¿qué?, ¿cómo andamos? -¡Uh! Muy mal, muy mal... -Pues ya tiene tú edad para y echándole una piedra a una, ¿eh? Vamos, digo yo, que esta cosecha del 57 en que estamos se te va a echar a perder. Mira, la Mariana está buscando, y su familia pues, como que por la labor...ya me entiendes ¿no? Hombre, yo no digo nada, no, pero... -¡Anda ya!¡Para que le pase como a mi hermana!- dice riéndose. -¿A la Amalia? ¿qué le pasa? Ahora que lo dices hace tiempo que no la veo. -¿Que que le pasa? ¡Que es tonta perdida, eso es lo que le pasa! Bueno, mi madre dice que está loca, que la dejemos tranquila, que para ella como si no la hubiera parido, que está loca, que está loca y punto. -Pero, ¿qué le pasa? -¡Nada! ¡tonterías de amores! Que su novio, el José, el hijo de Antonio el carpintero... -¿El muchacho ese que se ahorcó en el patio de su casa? -Ese, pues la mandó con viento fresco y ya está. Tonterías, si lleva así casi dos años ya hace. -¡Ay! ¡cómo son las mujeres para estas cosas! -Por lo menos nos queda una sana. -¿La Concepción? -¡Quita! Esa se fue a Sevilla. Que se casa o no sé qué historias se trae. -Revuelto está el corral. -Y que lo digas Juan, y que lo digas. * * * (Tengo que salir. Necesito ir al servicio. Hace frío. No debe de haber nadie. Sé que mi hermano ha salido, que el marido de mi hermana se ha ido con él, que mi hermana se ha ido con la niña a dar un paseo al campo, debo estar sola. Ponerme en pie. Las baldosas están frías, muy frías. Abro los ojos y hay poca luz. Abro la puerta y la claridad gris del exterior me molesta. Tengo que ir al servicio a vaciar la escupidera. Antes olía mal, ahora que me he acostumbrado su olor me es familiar. Más que el de la comida. Llego al salón. Está oscuro. La leña arde en la chimenea. Hay alguien. Debe ser mi madre. Es mi madre. Menos mal que está durmiendo. El suelo está frío, maldita sea, está frío, está frío, tropiezo...¡no!¡le he tirado la escupidera llena a mi madre!¡me va a matar! ¡no! ¡no! ¡no!¿no? no se despierta, no se mueve, la toco, toco lo que antes estaba en la escupidera, la toco a ella. No se mueve, no respira, no reacciona, no dice nada, está dura, no se mueve, no hace nada, no habla, no grita, no golpea, no me pega, no mira con desprecio, no me da con el atizador, no me pega patadas, no se mueve, está muerta, está muerta, está muerta, ¡mi madre está muerta! ¡que alguien venga pronto! ¡que venga alguien! ¡que venga! ¡que mi madre está muerta! ¡que está muerta! Quiero gritar, quiero gritar y pedir ayuda, ¡quiero gritar y no puedo!) * * * En la tapia blanca se apoyan dos cernícalos con mirada aviesa. Hay agua en el ambiente. A lo mejor hasta llueve. Hace algo de frío, más que eso, se pone la piel como las gallinas de la Toñi, la del Paco, la que vive donde la plaza a mano izquierda. La tierra es del color de la sangre, es que el sol está vago y se va cayendo poco a poco. Le da pereza marcharse así, sin saber qué decir y claro, para que no se den cuenta se marcha así, como el que no quiere la cosa. Tampoco se le ve mucho con tanta nube negra. Sobre la tapia blanca, casi recién encalada, se restriegan hojas secas del camino, se miran los jaramagos que invitan a las margaritas al desfile denso de sus aromas. Y de pronto pasa un niño y las mata, las destroza de un pisotón y otros les escupe encima. El jaramago, dolorido por el cruento asesinato, llora desesperado la muerte de su vegetal amante y su savia cae al húmedo suelo con gran hastío. No puede alcanzar el tallo moribundo de aquella flor a la que tanto polinizaba, se siente atado y encadenado por sus raíces, sus cadenas a la tierra que lo vio nacer, que lo vio crecer, que ahora lo ata sin dejarlo marchar, impotente ante el horror y ante el dolor. Y otra pisada, y otra, y otra. Alza la vista y observa, pasan gentes, muchas gentes, todas de negro, pero con la misma cara ausente de dolor o alegría, carente de emoción o expresión, como siempre. Pero es extraño, ver tanta gente, por lo menos todo el pueblo de San Pascual Bailón, ¿por qué? ¡Ah! creías que por ser un jaramago de cementerio te ibas a librar de esto. Hacia tiempo que no iba tanta gente a un entierro. Estira lo máximo posible su tallo y en un golpe de viento alcanza a ver a la Amalia, que inerte y ausente de sensación agacha la cabeza, y al Manuel, con esa mirada burda, y a la Concepción llorando notablemente, y a la María, y... Ahora sí que ya no puede ver más. En su afán por ver, en su ansia de conocimiento, el jaramago arrancó sus raíces de la tierra. Luego lo han pisoteado. Jodida vida. En su agonía, el jaramago logra lanzar un pétalo que alcanza la margarita, y cuando muere, su savia se ha expandido por la tierra impregnando los ancestros de los que, como él, han muerto antes.
September 01 El viento que no cesa (1 de 3)Amalia entra llorando. Amalia entra llorando y ha dado un portazo. Fuera llueve. En sus ojos también. Amalia entró llorando en su casa, en un pueblo en el andévalo onubense. Y las paredes están frías y húmedas como si afuera lloviese. En realidad no llueve o no importa, pero para ella es como si lo hiciese. Amalia llora desconsolada, se ha ido corriendo a su habitación, conforme se entra a la derecha, y se ha tirado en su cama, en un cubículo aún más adentro, oscuro como la boca de un agujero. Allí puede llorar tranquilamente, si es que acaso se puede llorar tranquilamente claro. Sus sollozos los ahoga la áspera almohada. Hay silencio y tan sólo se oye crepitar los leños de la habitación de al lado. Sus lágrimas se derraman densas como escarcha por sus mejillas, navegando sus ojos grises en el océano tempestuoso que ahoga aún más a la pobre Amalia. Su frente nevada aún en la alta montaña hierve como el infierno por la fiebre descontrolada. Llora la pobre Amalia. En la habitación de al lado, el aire se espesa y adquiere un volumen inusitado. Será por eso que ninguna de las tres mujeres mueve un músculo. No se miran. No se hablan. Callan o hablan con el silencio. Eso, nosotros espectadores ausentes, no lo sabremos jamás. Ante un quejido elevado y desgarrador procedente de la habitación contigua ser miran entre estupefactas e indiferentes, mayor la exoneración de la realidad conforme mayor es la edad. La Abuela, toda vestida de negro, preside el psedovelatorio –en realidad, sólo la propia vida ha muerto, ausente ya de la necesidad de sí misma-, con una mirada de demonio encabritado y una sonrisa de eterna sabiduría. De pronto, otro llanto sesga el ambiente. Esta vez es Catalina, la niña de unos pocos meses hija de María, la mayor de las hermanas, la cual se levanta y coge a su bebé en brazos. Al hacerlo un mechón de su cabello negro se derrama por su rostro en oscura catarata de noche lluviosa. Sus ojos caoba reflejan en la pupila a la niña que parece presentir a su tía llorando en la otra habitación. Concepción, la menor de las tres hermanas gesticula y pregunta a su madre que qué pasa, que por qué se miran y se mueven. La Abuela dice que nada, que la deje en paz. Pero qué pasa. Que te calles, que ya se le pasará, que esto no va contigo, que qué se puede esperar de ella, que las dos están condenadas, que ni rezando a San Vito y Concepción, con sus dieciocho años largos apenas comprende qué pasa, qué le dicen. En una esquina arde la hoguera que a esas horas, cuando el atardecer ya se marcha y además está cayendo la primera lluvia de otoño, cuando apenas quedan leños que quemar, sólo añade una batalla feroz entre las luces que pierden ante el imperio de las sombras. Claro, es normal teniendo a las tres mujeres vestidas de parte de la oscuridad. Y el silencio es su cómplice. Las paredes son blancas, pero su irregular aspecto ayuda a que se refugie la avanzadilla del ejército de las tinieblas. Y vence la negrura, se apodera del sillón viejo y con amplias manchas que disimulan un tapizado irreconocible. No hay cuadros, ni más que una mesa en el centro y una butaca, mejor dicho, la butaca mecedora de la Abuela, la madre de todas, la que lo sabe todo y suspira en soledad por ella. Se abre la puerta de hierro de nuevo. Alguien entra, y con él entra otra persona y el viento que dentro hiela. Son Frasco, el marido de María, y Manuel, el pequeño de los cuatro hermanos. Sueltan la gabacha para el frío en el perchero y cuando llegan al pequeño salón arrojan el zurrón sobre la mesa. De él apenas salen un trozo de queso de cabra y un pedazo de pan duro y rancio que parecen querer escapar de su prisión de cuero curtido. Piden un hueco entre el calor y el asiento. El joven pastor se sienta en el suelo para dejar que su cuñado se siente junto a su hermana que aún mece a la pequeña Catalina. Se escucha un lamento. -¿Quién llora?- pregunta atolondrado Manuel. -Es tu hermana- responde escuetamente la Abuela. -¿Amalia?¿Qué le pasa?¿Se ha roto algo? -No es que...-hace María un amago de respuesta agachando la cabeza ante la reprobación con la mirada de su madre. -Es que José, el hijo del carpintero, la ha dejado- sesga la Abuela la conversación. -Ah- y por fin Manuel se queda tranquilo. Concepción vuelve a gesticular y a elevar suaves chillidos, parece que está diciendo algo pero nadie la escucha. Ella tampoco a los demás. Parece que después de todo ha entendido lo que pasa. Amalia, su hermana, llora. Su novio, la ha dejado.
(Llora el niño. No voy a ir. Que llore si quiere. Sola. La madre es una zorra. Es mi hermana. Que llore. Yo también lloro. Que se calle. Yo si sé por qué lloro yo. Ya no importa. Creo que hace sol. No hace calor. Yo siempre tengo frío. Mucho frío. Voy a taparme más. Ya está, debajo de tantas mantas y sábanas no pasaré frío. La madre no tiene corazón. El niño sigue llorando. Berrea y nadie va a por él. Seguro que la madre está por ahí. No sé qué hora es. No sé si es de día o de noche. No me importa. Seguiría durmiendo aquí encerrada si no fuera por ese estúpido niño. O niña, molesta igual. La culpa es del padre. Yo sería una buena madre. Llora la niña. No hay nadie. A lo mejor han ido a sacar al patrón. Y sigue gritando. Tendré que ir a hacer que se calle. Casi me caigo, hacia mucho tiempo que no andaba. Suelo frío, aire frío. La puerta está dura. No hay apenas luz, casi es de noche. No veo a nadie y la niña llora en la habitación de enfrente. El espacio entre nosotros está más frío todavía. Pero si no voy lo mismo no se calla. Frío en los pies, frío en las manos. Abro la puerta y entro. Cállate. Tendré que cogerla. Ya la tengo...¿cómo se hace?. Su madre lo hace así. Es mi hermana. Yo soy una buena madre. Yo lo sería. Hay ruido. Soltarla. Volver. Volver. Volver. Meterse en la cama. Cerrar los ojos.)
August 27 Con lengua (castellana)El español, o el castellano para que nadie se me mosquee mucho, es un idioma no muy laxo, no muy elástico, pero que después de todo tiene un vocabulario realmente amplio. Especialmente para las descripciones tanto físicas como emocionales. No hay que saberse los cientos de miles de palabras de nuestra ancha y diversa lengua con todos sus dialectos, regionalismos y neologismos locales, para saberse manejar con cierta… cordura. Por utilizar una de esas palabras. Pero la gente que escribe en las redes sociales no debe leer mucho en formato sólido, papel, libro con tapas, introducción, etc, y me refiero a casi cualquier libro aunque oye, si encima tiene un mínimo de calidad literaria pues miel sobre hojuelas; Javier Marías, Franzen o Pynchon no son para todos por la misma razón por la cual los McDonald's siguen estando llenos y G.I.Joe recauda más en dos días que Von Trier en toda su carrera. Y a Dios gracias, porque si no tendríamos películas del tipo este cada dos por tres y bastante hay ya con que siga haciendo películas (sí, reconozco que es un buen director aunque no es santo de mi devoción ni mucho menos). El caso es que en las redes sociales, y en especial esas que, al final, lo único que persiguen es que la gente se conozca, entable una conversación meridianamente absurda y acabe intentando fornicar casi sin preguntar el verdadero nombre (ellos) o encontrar un mapa genético y capital adecuado (ellas) [nota: a veces se intercambian los papeles, es lo que tiene la hegemonía de las putas y los guerreros castrados en un sistema social]. Así llegan situaciones absurdas, no voy a entrar en detalles de faltas de ortografía porque en vez de un Dardo en la palabra habría que sacar el arco y liarse cual Rambo a flechazo limpio. Una de esas situaciones es la habitual de comenzar con "hola e (sic) de decir que en todas sales que pareces una flor fragil (sic) bonita y delicada, pero aqui (sic) te superas con mucha hermosura", así, sin más, cuando lo que está haciendo la susodicha es mostrar unos enormes pechos apenas tapados por algo que podría ser tela. Elemento este último que también sirve para expresar algún tipo de valor cuantitativo abstracto, léase "q maravilla de mujer preciosa si señor me encantas tela tela tela". También existen los poetas, faltaría plus, que trasladados de los baños públicos al mundo virtual demuestran que chistes como aquél de Martes y Trece de "¿Qué ves Quevedo? ¡Uy lo que-vedoooo!" no pasan de moda a pesar de tanto listo que sale ahora que si monólogo, que si humor inteligente… bah, donde esté el humor castizo con chistes de leperos, suegras, rimas fáciles tipo Estopa, y frases hechas, que se quite la inteligencia. Como uno que se puso a copiar una canción y escribió en un perfil "Mira chico!, yo te enseñaria algo bonito, para quitarte superficialidad, pero hay cosas no te puedo decir lo tienes que ver por ti solo"… claro que resulta que el "chico" se llamaba Sandra, así que no habría estado de más cambiar de género algunas palabras. Suele ser también habitual la mecanización de los procesos, algo para lo cual el ser masculino se encuentra especialmente capacitado dada su dejadez a estar en el mundo, como uno que escribió en 17 perfiles "hola k tal con ese calor pues megustaria conocerte si lo pirmete eres muy linda. ... un saludo wapitona muak aver si kieres este es mi msn" (ya paso de los sic, tendría que poner uno casi por cada palabra), esperando a ver si pillaba cacho con alguna. Como decía, también los hay poetas que escriben "que guapisma, tu que hace en la tierra eres un angel, al parecer se empezo a caer el cielo los angeles estan aqui ya y tu eres la verdadera prueba", que deja a Rilke a la altura del betún Sideral y de Judea. Siempre es mejor copiar, of course, claro que mejor que el del "chico Sandra", como esos versos declamados por otro al decir ""Sueña como si fueras a vivir para siempre, y como si fueras a morir esta noche... " guapisima cielo, me gustaria charlar contigo. muchos besitos", vamos, que tanta preparación de frase hecha para ir al trapo y punto. Ojo, que no me cabe la menor duda que Lope de Vega hacía lo mismo y por eso se largó por patas de Sevilla. Pero Lope era Lope. Los que más me hacen reír no son los que parecen tener el vocabulario del oso Yogui con empacho de yogur de whiskey, ni tampoco los Bécquer de hojalata oxidada que hay por ahí, qué va. Los que me hacen una gracia que te rilas son los que creen que las mujeres quieren hombres sensibles que les guste Amélie, que lean a Kafka y escuchen las Danzas Polovstianas. Lo primero es que poner Amélie no te hace más fino ni culto, en todo caso aculturizado, y que además no demuestras un especial interés por el cine. Lo que pasa es que Amélie es lo que todo el mundo maneja de película-que-tengo-que-decir-que-es-buena-para-no-parecer-gilipollas, cuando podrías poner perfectamente Oldboy, La naranja mecánica, Casablanca como ejemplo de que te gusta el cine. Lo segundo es que no nos engañemos, la gente no pone Kafka porque no tienen ni puta idea de quién es y saben que si tú no lo sabes la gente a la que te diriges tampoco, lógica social. Así que mejor poner a Ken Follet, y si es Los pilares de la tierra pues mejor, que hay quien cree que por tener muchas páginas y ser novela histórica ya te hace más listo. Y bueno, soy de la opinión que Héroes del Silencio o Joaquín Sabina no tienen por qué estar obviados en un perfil de red social para parecer que tienes buen gusto. Eso sí, hay quien prefiere poner a La oreja de Van Gogh para parecer… sensible. Insisto: eso no vende. Por eso te encuentras cosas como "esta chavala le molan las escapaditas de fin de semana en plan cultureta, por supuesto... Vaya, qué casualidad que tenemos algo en común…". A ver muchacho, generalmente esta gente no se autodenominan "culturetas", sino precisamente los que tratan de ser "culturetas postizos" que a veces hasta se compran gafas de pasta para entrar en la tribu "gafapastera". Pero a los postizos se les reconoce pronto… escuchan La oreja de Van Gogh mientras levantan pesas. Ah, y que conste que, por una vez y sin que sirva de precedente, constato que en otros países e idiomas el funcionamiento viene a ser el mismo, sólo que aplicado a las particularidades locales de cada lugar. Los franceses también ponen Amélie, sólo que en vez de decir que escuchan a los del ñoñi-pop donostiarra dicen que les gusta Linda Lemay. Mientras levantan pesas, faltaría plus.
August 24 La vida originalLa vida también puede ser pirata, copiada, observada desde un prisma primigenio para luego ser trastocada, transformada, convertida en una especie de obsolescencia pérfida. Las veces que voy a nadar observo los grupos de gente que marchan de un lado a otro, moviendo sus cuerpos con cierto interés hacia sus fines, sus objetivos, que guían sus vidas. El otro día observé una chica, no demasiado elegante pero tampoco demasiado repudiable en sus ademanes si tenemos en cuenta el material circundante. Había un cierto hálito de Belleza en sus ojos de olvido (azul, siempre azul) y una cierta pretensión femenina en estos tiempos en los que tan difícil es encontrar una mujer que parezca tal. Y como "tal" no me refiero a delantal y aspecto de criada de la posguerra, ni mucho menos. Al contrario, elegancia y feminidad no están enfrentados con independencia y libertad. Escupir al suelo, soltar tacos a mansalva, comportarse como un mono de feria, moverse como una mula torda y vestir como un taco de mortadela puede ser algo más cercano al comportamiento masculino, pero tampoco tendría por qué aunque eso es un tema para otro día. No había en potencia estos caracteres en aquella representación del otro lado de la creación humana, sino que era casi un acto de agradable ironía. Porque después de tanto tiempo viviendo en un sitio así se reconocen los modos y las cadencias, y los ritmos vitales de cada cual, y se observa, como observaba, con cierto desazón, casi desilusión consentida y aceptada a base de tanto repetirse, que se trataba del prototipo habitual de este tipo de zonas.
Eso me hizo recordar la última década vivida. Hace diez años había acabado el instituto y era mi último verano antes de entrar en la universidad. La vida que entonces me esperaba tenía el guión previsto, un texto en el cual debía unir mi destino a una efeba alcoseña de segunda o tercera generación (para los de fuera de Sevilla, viene a ser una proto-choni con un nivel de estudios cercano a haber aprobado al menos BUP o la ESO, de Bachillerato o COU ni hablemos, faltaría plus), con unas tetas desmesuradas, unos padres de esos que comen fuera todos los fines de semana y a los que tienes que acompañar como el futuro gran yerno que ya casi eres, tomando cerveza con su padre mientras farfulláis sobre cómo arreglar esto y aquello del modo que todo español sabe (el eterno entrenador-político-economista que todo varón español mayor de 16 años lleva dentro), buscando una salida profesional digna del mejor Plan E y todo eso. Recuerdo que hubo un tiempo en que era feliz pensando en ese futuro, en comprar un piso (sí, sí, en propiedad y todo, lo que hace la juventud) cerca de mis padres y de los suyos, es decir, en el mismo barrio en el que has nacido, crecido, comenzado a machacártela, encontrado quien te la machaque, donde te has hostiado, envilecido, y donde generación tras generación repetirás hasta formar parte alegre del sistema. Porque se puede formar parte alegre, triste, melancólica, taciturna, volátil, ajena, alienada, violenta, etc, del mismo sistema, como una rueda que se repite sin cesar. Y sin César, si se me permite el chiste histórico (venga va, alguien que me llame pedante fascistoide o algo parecido que me va la marcha), porque las comunidades como esta sólo le importan a los antropólogos muy aburridos. Doy fe que alguno he conocido por allí estudiando el barrio. Yo debía haber seguido ese camino que entonces tenía como ideal, y que comenzaba a cumplirse en cada punto. La vida original, la que me tocaba rellenar en cada una de sus casillas, la de los fines de semana en familia, y los viajes sólo de vacaciones prefabricadas a lugares de visitas panorámicas, de esas que te hacen ignorar la forma de los ojos de una estatua de carne y huesos en Montmartre o que te niegan la posibilidad de guardar en tu memoria las largas tardes paseando por Via del Corso en Roma, las arenas de Mont Saint-Michel, el pan recién hecho en Saint-Malo, las tres horas de sueño diarias en una excavación en Soria, la lluvia sobre Mérida o la soledad sobre Lyon. En mi vida original yo no estaría escribiendo esto ni una sola palabra para una novela ni miles de versos (¿cuántos hacen falta para un poema como dice Fito?) ni me habría relacionado con lo más granado del otro lado del espejo, alegres amigos del Caos y tristes enemigos del Orden.
A veces pienso que, en cierto modo, tampoco he ido muy lejos de ese camino aunque si de mí dependiera (y sé que, en realidad, de mí depende, pero ser valiente no es sólo cuestión de suerte y la voluntas de arrasar con todo necesita de saber esperar una mejor ocasión) estaría en un punto más lejano aún. Más lejos de aquella vida original, que he de decir que me parece maravillosa y estupenda, sin temores más allá de los terrenales, que son ya de por sí una gran jodienda, con la alegría de una vida canónica y organizada, sin ese "fallo" cerebral o espiritual que te obliga a ver luces donde la mayoría sólo ven sombras, la vida de la que me alejé no por decisión o empeño personal sino porque el cuerpo y el alma me lo piden incesantemente como una inercia vital a huir de la vida original. Esa vida original que se encontraba en los ojos de aquella chica esa tarde en la piscina me fue negada por mi propia naturaleza. Porque un día entré aún a gatas en la cueva y observé al chamán con su antorcha pintando aquellos animales; y entonces no es que quisiera ser como él, es que al abrir los ojos, no pude ya cerrarlos nunca. Abandoné entonces mi vida original.
Do you remember the time
August 18 Dardos procaces isotrópicosEn primer lugar, pido permiso a Chispa para usar el título de su blog como título para mi entrada. A cada cual lo suyo. Ahora viene lo bueno. Decía Julián Marías que el problema de España "es que todos se preguntan ¿qué va a pasar? Y nadie se pregunta ¿qué vamos a hacer?". Y el qué vamos a hacer, del mismo modo que el qué hemos hecho y por qué es tarea de historiadores. De cualquier tipo. Ser historiador es una profesión peligrosa, Canfora dixit, de la cual desde luego no me arrepiento. No podría haber estudiado otra cosa, desde luego que no, porque hay pocas cosas cercanas a la condición de chamán que sean más evidentes que la prestidigitación de la Historia. Probablemente por esa necesidad de tener bisontes y tener que explicar por qué te pones a ello y oye, zoquete de los cojones guerrero, a ver si te enteras, y todo eso, y luego que nadie te eche cuenta cuando dices que Bush se la va a pegar, o se la pegó, en Iraq igual que un tipo llamado Trajano que le dio un telele y se quedo tonto, pues a pesar de eso, uno se siente satisfecho porque al final siempre se acaba demostrando que los que nos dedicamos a esto tenemos por la fuerza un conocimiento extraordinariamente diversificado. Será por eso que hay tan pocos historiadores contertulios. Y además se trata de un conocimiento aplicable, no sólo en partidas de Trivial, sino en contextos más interesantes. Por eso, a mucha gente le extraña que generalmente podamos hablar con propiedad de muchos temas que no sólo van de la producción de tomates cherry en Andalucía en el siglo XIX, sino de quién es Bob Dylan, de por qué es importante Paint it Black de los Rolling, de qué puñetas hace un carlista en el siglo XXI o como hicieron unos que yo me sé ponerse a vivir con todo lujo de detalles la Guerra de Independencia con sonidos y cervecitas incluidas.
Que el ser historiador esté cerca del chamanismo no implica que no haya guerreros, y muchos, metidos en tales fregaos. Bien que hacen, y yo me alegro. Así no hacen como otros que, inmediatamente, relacionan a los "buenos" con la izquierda y a los "malos" con una derecha a la que impropiamente llaman fascistoide. Pues oye, el programa de Mussolini era bastante social y Stalin era un pedazo de cabrón al que le gustaba que le idolatraran. Muchas diferencias no veo yo. Sí, bueno, aquello de hablar del "pueblo" y la revolución y todo eso. Mientras deportas gente a Siberia como si te los cepillas en Abisinia. Tanto da. Esto es importante porque no es lo mismo "estar dormido que durmiendo, ni estar jodido que jodiendo". Así que cuando me vienen algunos guerreros, fundamentalmente castrados, con sus gafas de diseño, su cuerpo gastado en gimnasios (que cuestan un sueldo por cierto) y su aire de "es-que-sé-mucho-porque-yo-he-leído", a uno le sale el bastón de chamán por debajo de la túnica y le entran ganas de liarse a bastonazos. Cosa que, por si no se nota, hago.
Porque me han acusado de machista por sostener que los cerebros masculino y femenino no son iguales (cosa que me parece estupenda para conocernos mejor, léase L. Brizendine, El cerebro femenino) sino complementarios; de racista por decir que las configuraciones físicas de cada raza humana nos dan diferentes desarrollos culturales (ojo, diferentes, no mayores o menores, pero eso sí, si Bolt es record mundial salen muchos arrejuntapalabras a evidenciar que un blanco no llegará a eso ni en broma, lo contrario es racismo); de retrógrado por decir que vivimos inmersos en una crisis de valores (Noam Chomsky dice lo mismo, pero claro, él si es importante, yo no, eso lo reconozco); pero sobre todo me hace gracia que me acusen de una cosa que no saben decir, pero yo sí, para algo tenían que servir las licenciaturas y doctorados. Resulta que debo tener un pensamiento aristocrático. Eso significa que, etimológicamente, me gustaría que gobernasen los mejores. No los más ricos (eso sería oligocracia), ni los más ladrones (cleptocracia), sino los más preparados, los aristoi, no confundir con nobleza, que eso es otra cosa. En lugar de eso, como la mayoría de la sociedad vive sumisa en la mediocridad y se ensalza precisamente ésta, lo que la gente quiere es una oclocracia. Un lugar maravilloso donde las universidades estén llenas de "hijos de obrero" (yo preferiría por experiencia que estuvieran llenas de gente con ganas de estar e implicadas en su formación, me da igual si son hijos del Conde de Orgaz o de Juan López maestro ladrillero) en lugar de elites intelectuales que sepan hacer acopio de las necesidades y deseos de un electorado consciente que elige en verdadera democracia. Y no en la dictadura ni del proletariado, ni de los mediocres, ni de unas masas hiper-informadas que no saben escoger. Como diría un sevillano, "esto es así". Y por cierto, leer mucho no te hace más inteligente. Es el mismo principio por el que correr mucho no te permite alcanzar a Bolt, ni comer mucho sushi te hace japonés. Mein Kampf también es un libro, y Harry Potter, y Teo va a la escuela. Leer sólo te hace lector como dormir dormido. Pensar en cambio no te hace pensado, te hace pensante como joder no te hace jodido sino jodiente. Pero pensar es una habilidad en desuso y cada vez peor vista. Sobre todo por quienes no saben pensar.
August 13 Un país de chisteFrancia ha crecido en su PIB un 0’3%. Alemania ha crecido en su PIB un 0’3%. Ambos países esperaban, según el Deutsche Bank, que oye, parece una entidad hasta serie y respetable, decrecer en un 5%. El dato es, por tanto, más que bueno. España esperaba tener una inflación del –0’6%. España tiene una inflación del –0’8%. Es decir, que los precios tienen que bajar porque si no, no se vende. Y no se vende porque a) los españoles somos cada vez más pobres y b) los españoles tenemos cada vez más desconfianza. España no crece su PIB. No lo hace porque para que crezca es necesario producir cosas que se compren en el extranjero, es decir, equilibrar o desequilibrar la balanza de pagos siempre en función de las exportaciones. Pero si no eres un país del Tercer Mundo o en vías de desarrollo, tienes que producir cosas que los demás quieran comprar. Y los demás son gente como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, etc., países que a los países del Primer Mundo compran “menudencias” como tecnología, patentes, productos industriales, y bueno, cosas tan inútiles, ridículas y poco rentables como campañas arqueológicas (para Alemania supone incluso un índice cuantificable de su riqueza nacional, curioso cuanto menos). Eso sí, nuestros bancos son los primeros del mundo y se dan golpes de pecho mientras compran, y compran, y compran más entidades financieras urbi et orbe. Lo hacen porque durante dos décadas los españoles se han dedicado a trabajar de cualquier cosa y a comprar pisos. De hecho la gran paradoja era que los españoles se dedicaban mayoritariamente a trabajar construyendo pisos para poder comprarse uno. Y muchas otras cosas. Que viendo cómo vestimos la mayoría de los españoles y españolas, cómo se hace uso de la tecnología y otros menesteres, pues para eso mejor nos hubiéramos quedado sembrando papas y viéndolas crecer. Que es una actividad muy tranquila y noble. Claro que sí, por supuesto que si vemos los muchachos y muchachas que viven en los banlieu (las afueras, para entendernos) de las ciudades francesas, por ejemplo, vemos miserias, gente poco cualificada y todo eso. Por eso cuando su situación es insostenible queman coches, organizan revueltas y tiene que ir hasta el ejército a pararlos. Aquí el prototipo de nuestros… no voy a decir banlieu que suena hasta bien, mejor digo que el estereotipo de la mayor parte de nuestros queridos muchachos (y muchachas, que aquí hay que alargar siempre las frases con todo tipo de géneros y “géneras”) es el de protozoo metido en unas mallas fucsia con sus lorzas sobresalientes como el borde de una enorme tinaja, el pelo teñido de un modo sucio y cara de boba-si-lo-hago-de-pie-se-cae-to-pa-bajo, y para él de mandril con cara de llevar mierda en el bigote y un coche o una moto que hagan mucho ruido. El ruido es algo fundamental. Porque sin ruido vendría el silencio. Y el silencio, decía Bécquer, es el imperio de la conciencia. En la conciencia uno encuentra que vive en un país mediocre. No malo, sino mediocre, como esos equipos de fútbol que saben que nunca pasarán del quinto o sexto puesto pero que se jactan de su orgullosa situación porque “oye, hay gente que está el diez o el quince”. Porque para seguir siendo de ese grupito de mediocres nuestro bienamado líder y prócer Putazero va a instaurar un subsidio de unos 420 euritos para los parados sin derecho a cobrar nada. Como yo, qué curioso. Y que conste que me parece bien, que en estas situaciones el Estado debe garantizar que todo el mundo tenga algo de lo que vivir. Eso sí, como es un país mediocre, en lugar de coger todo ese dinero (que además está limitado, es decir, hay un presupuesto y esto es un “maricón el último” así que el que se apunte tarde se queda sin prestación) e invertirlo en I+D+I que genera riqueza y de esta forma crecimiento del PIB, en vez de eso seguimos dando limosna. Un óbolo que además está sujeto a que el desempleado haga cursos de formación. Y otra vez uno puede pensar, “ahí va, si a lo mejor hasta lo hacen bien”. Así, que se presentará gente como yo, con 5 años de formación en la universidad, más cursos de esos que hay que hacer para presentarse a unas oposiciones como me dijo el director de no sé qué del gobierno, más congresos, publicaciones, tres idiomas, etc., gente con una formación que en Mauritania sirve para vender pañuelos en los semáforos. Pero Mauritania, dicen, que es el Tercer Mundo y nosotros no. Así que para acceder a esos 420 euracos tengo que ir a que me enseñen a usar el Powerpoint. O a cómo llevar una bandeja en un bar, como le enseñaron en un curso a mi madre, que por cierto ahora trabaja de auxiliar de enfermería así que para poco le valió el curso. La cuestión de fondo, es que el gobierno da por sentado que la mayor parte de los parados a los que le interesa tener contentos son personal no cualificado sin ningún tipo de formación. Pues oye, con todos mis respetos, que les jodan. O aceptamos vivir en un sistema social donde el rendimiento productivo es autogestionable y se comporta de abajo a arriba y viceversa, o bien aceptamos un modelo social capitalista meritocrático donde tanto eres, tanto ganas. El primero es el de China, cuyo PIB va a alcanzar al de Alemania. El segundo es el de Francia, que ya supera a EEUU, que también nos supera a nosotros de calle, faltaría plus. Lo que es inviable es seguir sosteniendo el modelo que nos ha llevado a donde estamos. A ser mediocres. August 10 Sous les pavés, la plage…Es cierto que París te ensancha el alma. Es cierto que te deglute y te devuelve al mundo como todas las ciudades pero, a diferencia de todas las demás, no sales rodeado de mierda. París es tal como la recordaba, y en ella los recuerdos siguen en los mismos sitios, navegando entre los mismos naufragios y ardiendo en las mismas estrellas. Es cierto, lo confirmo, París no fue un sueño, sino un cénit, o mejor una cima, sí, tal vez el punto más alto que jamás haya coronado, como quien sube al Everest, o al K-2. El lugar al que mi alma siempre vuelve y del que siempre huye. Pero al mismo tiempo es una herida tornasolada y errante, perenne, húmeda, tetanizada en lo más profundo de mi espíritu. Hay muchas muertes en la vida propia, sí, el alma se queda a trazos en muchos tiempos, en muchos espacios, y la mía se ensanchó tanto, tanto, tanto que casi era capaz de llegar por sí sola al cielo. Y al salir de allí mi alma se queda, o se pierde, o tantas cosas semejantes, ¿qué más da? El olor del metro es un perfume cuando significa otras tantas cosas, al igual que el sabor del café de Saint-Michel aunque sea con sal, o el rumor del agua en las fuentes de las Tullerías. Porque de un lado a otro el alma se ensancha hasta salir de su cárcel de carne y sangre, y aire y huesos. París es un eterno recuerdo que nunca se ha producido y nunca se olvida, un largo adiós (tal vez que tampoco se acaba) y es, lo es porque lo sé, como la Atalanta a la que se ve y se persigue y nunca se alcanza; como tener a Dánae tras muros de metacrilato; como tener brazos de mármol que asisten estólidos a la fuga de Proserpina con alguien de fuera de la caverna. París es lo bello inalcanzable, calle abajo de Montmartre o en las sombras que llevan a la Place des Vosgues, es dos soles en un universo en invierno. Hay sombras que sólo pueden verse en París, bajo los árboles de Montsouris. Seguramente, como dice Ben Harper, waiting on an angel, porque París siguen siendo como recordaba, una leve asincronía. El mundo de fuera es otro, es una periferia vital donde el alma se acorta mientras la vida, por desgracia a veces, se alarga. Miles de caras que se queman en el asfalto mientras emergen sin expresión como si en París todo partiera de sí misma y, al mismo tiempo como si se volviera a nacer. Y sé que vendrán los defensores de lo vulgar y lo propio a decir pues vete, no vuelvas, no te quedes, déjanos esta ciudad a nosotros, pues quedáosla, esperad con vuestras sonrisas hipócritas a que pasen las maderas semi astilladas de lo rancio y obsoleto, esperad a que se enciendan las luces que intentan tapar la falta de grandeza porque sólo una ciudad como París, gobernada una vez por un enano, puede entender que ser grande no es una cuestión de envergadura. Sino de espíritu.
July 29 La Gestión Abnegada de la RealidadUna de las cosas que he visto más de cerca al haber estado trabajando con mujeres es la abnegación ("sacrificio que alguien hace de su voluntad, de sus afectos o de sus intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo" según el DRAE) presente en tantos de sus actos. Ahora es cuando me quito la camiseta para que empiecen a escupirme y a lapidarme todos aquellos tuerceplumas y vuelcatinteros del chachipirulismo de la igualdad y todo eso, pero si en lugar de hacer caso a cajeras de Caja Rural metidas a ministra se lo hacemos a doctoras en neurociencia y psicología del comportamiento de la Universidad de Berkeley (cae por California, a mano izquierda según se entra) resulta que nuestros cerebros no son iguales (por suerte). Es lo mismo de siempre, queda muy bien decir que los negros corren que te rilas en los Juegos Olímpicos porque sus fibras no se qué y su musculatura no sé cuántos, pero si hacemos lo mismo en la biología cerebral ya somos racistas, machistas o cualquier "ista"; hasta dadaísta. En cualquier caso, lo cierto es que la práctica demuestra la teoría, y en el ámbito profesional queda bastante claro. Todos los que allí trabajábamos teníamos más o menos el mismo nivel de estudios, unas tendencias sociales meridianamente parecidas y coincidíamos más o menos en la mayor parte de las opiniones a nivel político y económico. Sin embargo, llega la hora de cerrar el quiosco y ¿qué sucede? Si hay que echar horas extra, se echan, de eso no cabe duda, pero pagadas, faltaría plus. El componente masculino de la plantilla tiende a ir directamente a dirección a reclamar tal asunto, "me quedo más tiempo si me lo pagas". El componente femenino, para mi pasmo, que no mi asombro, no dice nada, se queda hasta tarde, llega incluso antes al trabajo para ir adelantando y por supuesto se queja… entre ellas mismas. En lugar de ir directamente a dirección a reclamar el pago del numerario extra, que se paga más o menos sin problemas como pude constatar, se gesta (ojo al verbo utilizado) durante largo tiempo una suerte de conspiración en la sombra que no acaba de eclosionar nunca, sino que sale a flote a través de diversos gestos, miradas, contestaciones, etc. Es una abnegación que, personalmente, me sacaba de quicio en determinados momentos cuando yo mismo me veía arrastrado a tal "gestión abnegada de la realidad". Si hay que salir a las 21 y no te van a pagar ni un minuto que eches, a las 21 estás en la puerta llave en mano, y si el edificio revienta que reviente, o que te paguen el cuarto de hora que se tarda en dejarlo todo en condiciones si quieren que trabajes intensamente hasta el último minuto. Y si el trabajo se atrasa porque el inepto de tu jefe no quiere contratar más personal, que se atrase o que traiga más gente. Él es el responsable de dirigir y tú de transmitir las necesidades de tu área de responsabilidad. Pero cuchichear en los lavabos o hablar con indirectas mientras agachas la cerviz es como, por desgracia, la que se quejaba amargamente en un programa de televisión cuando le preguntaban "¿tu marido te pega?" y contestaba "no, sólo lo normal". Lo normal, nos guste o no, es que la abnegación, esa cosa tan cristiana y no es casualidad que el cristianismo pronto pusiera sus ojos en María casi más que en Jesús, está presente en las modalidades de trabajo según se tenga un cerebro u otro. Hay excepciones, claro está, al fin y al cabo vivimos en una era de guerreros castrados (recuerdo que el guerrero puede ser masculino o femenino, al igual que el chamán o la puta). Mientras no entendamos que igual que nadie pensaría en hacer un equipo de esquimales para ganar una maratón y que sería mejor hacerlo con keniatas o similares, debemos pensar en construir plantillas equilibradas en las áreas según formas de proceder y equilibrios de comportamiento, mientras no comprendamos que las diferencias son lo que nos complementa, seguiremos colapsados por nuestra propia entropía degenerativa caminando, probablemente, a ninguna parte.
PS: hala, ya tenéis para darme un rato mientras me largo un rato a un lugar civilizado, “A les armes, les citoyans!”
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